PROYECTO:
“Niveles de ansiedad en el desempeño deportivo de los jóvenes deportistas
de la escuela de Fútbol Ambato K´chis F.C de la ciudad de Ambato”
Objetivo General
·
Identificar los niveles de ansiedad en el desempeño deportivo de
los jóvenes deportistas de la escuela de Fútbol Ambato K´chis F.C de la ciudad
de Ambato.
Objetivos Específicos
·
Psicopatología
Describir
varios elementos de la psicopatología de ansiedad.
·
Neuropsicología
Localizar las
bases psicológicas, Neurotransmisores que intervienen, la fisiológica de la
ansiedad y las funciones cognitivas afectadas por la ansiedad.
·
Pruebas
Objetivas
Describir los
reactivos para medir las variables en el tema propuesto.
·
Psicología
Evolutiva II
Identificar las
causas que originan la ansiedad en los deportistas.
·
Teoría
General de los Sistemas
Analizar el
impacto de la ansiedad en las distintas dimensiones del área laboral.
·
Planeación de
Proyecto Creativo
Elaborar una
guía para mejorar el rendimiento deportivo en los jóvenes de la escuela de
fútbol.
PRODUCTO:
Guía para mejorar el rendimiento deportivo
DESCRIPCIÓN:
Nuestra
guía esta destinada para mejorar el desempeño deportivo en los niños, previo a una
valoración por parte
de un profesional o tutor a cargo, la cual será de mucha utilidad puesto
que
será de gran ayuda para conllevar una vida sana y saludable para el deportista, ya que le
permite
controlar sus estados de ansiedad y activación así como utilizar otras técnicas
psicológicas con efectividad
desarrollándolas tanto en una competición como en los
entrenamientos.
Psicopatología
Neuropsicología
ESTUDIOS PREVIOS:
PSICOPATOLOGÍA
La investigación se centra en los aspectos que influye en los
deportistas, en los altos niveles de Ansiedad que muchos de ellos experimentan
a lo largo de su carrera deportiva, conduciéndolos finalmente al fracaso, sin
poder alcanzar los logros planificados a lo largo de su vida deportiva.
Esta situación depende de cómo un deportista
tolera las circunstancias competitivas particulares que se presenten durante el
desarrollo de algún evento, ya que cada deportista es diferente a otro, y
debería ser tratado de esa manera para que así se sienta seguro de sí mismo.
Hace algunas décadas iniciaron las
investigaciones en estos aspectos y áreas específicas de la manera de
afectación del deportista. Cuba, es uno de los países pioneros en este tema, en
donde, han llegado a algunas conclusiones para conocer y contrarrestar la
Ansiedad de competencia en los deportistas. Se han encontrado, también, ciertos
factores psicológicos que la producen, tales como: las experiencias negativas
presentadas en eventos anteriores en el que haya participado, los errores en la
planificación del entrenamiento, la acumulación de sensaciones de perder una
competencia, presión por parte del entrenador, familiares y amigos que
dificultan el manejo de la Ansiedad al 100%.
Según (Spiel Berger, 1989). El interés acerca
de los niveles de la Ansiedad en la competición deportiva, ha estimulado una
cantidad considerable de investigaciones de factores psicosociales entre los
Psicólogos del Deporte en los últimos veinte años.
Debido a los altos niveles de ansiedad que se
presentan en los deportistas durante una competencia, es que se pueden devenir
en su derrumbamiento psicológico, al plantear los estudios de los factores
psicológicos que la producen, específicamente en la práctica del deporte de la
disciplina del deportista, con el objetivo de dar a conocer las causas
principales, esta investigación es importante ya que cuando los deportistas
manifiestan la Ansiedad comienzan a sentirse tensos, intranquilos, temerosos e
inseguros, a pesar de los años que llevan practicando el deporte no logran
afrontarlos ,los deportistas de equipo son más extrovertidos, dependientes y
ansiosos que los deportistas individuales.
La ansiedad en la competición deportiva ha
estimulado una cantidad considerable de investigaciones entre los Psicólogos
del deporte en los últimos veinte años. (Spiel Berger, 1989).
La ansiedad caracterizada por el nerviosismo,
miedos o temores, presentimientos negativos, además de diversos signos físicos
tales como sudoración o aumento de la tasa cardiaca, entre otros indicadores de
la activación simpática, se trata de una respuesta emocional habitualmente
originada por el temor de que ocurra algo no deseado, peligroso o perjudicial
para el deportista. Así pues, la ansiedad tiene un componente de pensamiento (por
ejemplo, la preocupación y la aprensión) llamado ansiedad cognitiva, y un
componente de ansiedad somática, que constituye el grado de activación física
percibida.
La ansiedad es considerada como un factor o
rasgo permanente de la personalidad. Este es el grado de ansiedad que presenta
generalmente en el deportista en la mayoría de las situaciones. Es la
disposición latente a comportarse de manera más o menos ansiosa bajo
situaciones de stress. También es considerada como un estado temporal, aquélla
evocada por circunstancias especiales, y se refiere a los sentimientos
subjetivos de tensión que un individuo experimenta en determinadas
circunstancias percibidas como amenazadoras, sin relación con el verdadero
peligro presente que en este caso se da en la cancha.
Por tanto, en el deporte de competición, la
persona con una ansiedad-rasgo elevada es generalmente más propensa a
experimentar sentimientos de ansiedad-estado más elevada que la persona con
nivel bajo de ansiedad-rasgo. Esta situación depende de cómo el deportista
interpreta las circunstancias competitivas particulares. Su interpretación se
verá influida por diversos factores tales como las experiencias anteriores, la
capacidad y el entrenamiento en el manejo del stress.
Las emociones o estados de ánimo pueden ser
una fuente adicional de información sobre la eficacia y confianza del
deportista. En el deporte son muchas las situaciones que pueden ser percibidas
como amenazantes para el deportista, aunque no necesariamente lo sean, por lo
que las fuentes de ansiedad y estrés son diversas, y varían de acuerdo al
deportista. (Dosil, J, 2008)
La ansiedad a la adaptación inadecuada a una
situación, lo que provoca un incremento en el nivel de activación, lo que
conlleva alteraciones en el funcionamiento emocional y nervioso. La ansiedad
tiene así un componente cognoscitivo (preocupaciones, problemas de atención,
pensamientos negativos) y un componente somático, que constituye el grado de
activación física que se percibirá.
De acuerdo a Spielberger (1966) y Martens
(1977) (Dosil, 2008) se puede diferenciar dos tipos de ansiedad: ansiedad de
estado (cuando es la respuesta a la percepción de un estímulo o situación como
amenazante, aunque objetivamente no lo suponga realmente) y ansiedad de rasgo
(cuando es la respuesta a un momento determinado).
Las situaciones que resultan favorables a que
se produzca, son los momentos que preceden a la competición. Martens (1982,
Cruz, 2001) cree que dos son los desencadenantes: la incertidumbre que tiene el
deportista en lo que refiere al resultado de la competencia y la importancia
que le da el deportista a dicha competición.
Modelo de catástrofe de Hardy (1990, Dosil, J,
2008)
El rendimiento dependerá de la interacción de
la ansiedad cognitiva y la somática (arousal). Por lo que propone un modelo
tridimensional, la activación fisiológica se relaciona con el rendimiento según
el modelo de una “U” invertida. Si el nivel de preocupación es elevado, habrá
un aumento de la activación llegando a un umbral por encima del nivel óptimo y
luego viene la “catástrofe” (rápido descenso del rendimiento). Por lo que es
importante aparte de un nivel adecuado de activación fisiológica, poder
controlar la angustia cognitiva.
Zona de funcionamiento óptimo (Hanin 1980,
Dosil, J, 2008)
Esta teoría postula que existe una zona óptima
de angustia de estado y otras emociones en la que los deportistas alcanzan su
mejor rendimiento, fuera de esta zona el rendimiento sería inferior. La ZOF
(zona de óptimo funcionamiento) es de carácter individual.
Esta teoría surge como alternativa de la
hipótesis de la “U” invertida, se diferencia de esta en dos aspectos: en primer
lugar el nivel óptimo de angustia de estado no siempre se produce en el punto
medio, si no que varía de una persona a otra; en segundo lugar, el nivel óptimo
no es un punto específico sino que se trata de una banda ancha.
Teoría multidimensional de la ansiedad de
Martens (1990, Dosil, J, 2008)
Esta teoría propone que la ansiedad es
multidimensional y tiene un componente somático (tensión, nerviosismo, ritmo
cardiaco, etc.) y uno cognitivo (temor, preocupación, etc.)
El deportista debería de tener un nivel
moderado de ansiedad somática y un bajo nivel de ansiedad cognitiva para
obtener un buen rendimiento y así desempeñarse bien en la cancha. De acuerdo a
esta teoría la ansiedad cognitiva y la somática tienen efectos independientes
sobre el rendimiento.
El afecto y las emociones influyen en los
distintos procesos cognitivos como la atención, memoria, la toma de decisiones,
el procesamiento de información, etc. Los efectos que puede tener sobre los
procesos cognitivos son complejos y dependen de múltiples factores,
relacionados con la naturaleza e intensidad de la emoción, y de la
característica de la tarea.
Características personales y de la tarea que
generan ansiedad y es importante conocerlas.
Con respecto a las características de la tarea
cabe destacar:
Importancia del evento: A mayor importancia
mayor es el grado de ansiedad. Cuando se juega una final o una eliminatoria, el
grado de ansiedad en los deportistas aumenta. También puede ser importante una
jugada dentro de un partido, ya que puede decantar el resultado a favor o en
contra. Ej.: tanda de penaltis.
Incertidumbre: A mayor grado de incertidumbre
mayor es el nivel de ansiedad. Cuando los partidos o la competición están muy
igualada, se desconoce quién va a conseguir la victoria por lo que el grado de
ansiedad aumenta.
Escasez de tiempo: Afecta a aquellos deportes
cuya duración está determinada. Por ejemplo: balonmano, fútbol, baloncesto,
etc. Cuando queda poco tiempo para el final, empiezan las prisas, las
decisiones precipitadas; en definitiva, aumenta la ansiedad.
Cambios en la rutina: Somos animales de
costumbres. Desde pequeños aprendemos a realizar una serie de hábitos que si
nos lo modifican nos trastoca. Para los deportistas, las rutinas son muy
importantes, favorece que se vayan metiendo en competición, por lo que las
variaciones en alguna de ellas les generan ansiedad.
Características personales del deportista:
Nivel de ansiedad rasgo: Se refiere a la
predisposición de una persona a considerar la competición, partido y la
evaluación social como más o menos amenazadora. Hay deportistas que se
preocupan en exceso por qué dirán los demás de su actuación, por los resultados
que se obtengan ya sea (un empate, una vitoria, una perdida) por lo que tienden
a tener un grado de ansiedad más alto que otros.
Autoestima: Hace referencia a la valoración
que hacemos sobre nosotros mismos. Un deportista con baja autoestima es aquel
que se valora negativamente, considera que no tiene los recursos necesarios
para afrontar una situación; por tanto, su grado de ansiedad aumentará.
La ansiedad deportiva se produce por la
interacción entre factores propios del deportista y de la tarea. Imaginemos que
somos un jugador de futbol y que nuestro porcentaje de acierto en tiros libres
es del 87%. Esta tarea requiere un grado de activación bajo. Estamos en la
final a cuatro de la Liga Europea, quedan segundos y el partido está igualado,
nos hacen falta personal y tenemos que lanzar 2 tiros libres. Esta situación
nos genera un alto grado de activación. Si además, empezamos a pensar en los
tiros errados anteriormente, en las consecuencias de fallar, etc., nuestro
grado de ansiedad todavía será mayor. La probabilidad de acertar los tiros en
esta situación será baja sino se controla la ansiedad.
Síntomas generales de la ansiedad
A continuación se va a ver una serie de
ejemplos de los principales síntomas que se pueden desencadenar provocados por
una situación de estrés competitivo: (sólo se citará ejemplos de síntomas que
han podido sentir los deportistas en situaciones estresantes, y no personas con
ansiedad excesiva)
Tensión muscular, dolores y molestias
estomacales, dificultades respiratorias, diarrea y ganas de orinar, fatiga
excesiva, trepidación, leve mareo, palpitaciones y molestias estomacales.
Síntomas De Incremento En El Estado De
Ansiedad
Manos frías, pegajosas, Necesidad constante de
orinar Sudor abundante, Auto-habla negativa, Mirada aturdida, Aumento de
tensión muscular, Incapacidad de concentrarse Cosquilleos en el estómago
(nervios), Malestar general, Dolor de cabeza, Boca seca, Mareo constante,
Dificultades para dormir.
Ningún deportista siente todos estos síntomas
a la vez, pero en ocasiones un síntoma puede desencadenar otro. Así el hecho de
que, cuando supera un síntoma, puede superar más, pues muchos síntomas son
provocados por los mismos factores físicos.
Manifestaciones de la ansiedad en la
competición
La ansiedad precompetitiva es un estado negativo,
que ocurre durante las 24 horas anteriores a una competición. La ansiedad
precompetitiva resulta de un desequilibrio entre las capacidades percibidas y
las demandas del ambiente deportivo. Cuando las demandas percibidas están
equilibradas con las capacidades percibidas, se experimenta un estado óptimo de
(alerta/vigilancia). La ansiedad precompetitiva resulta cuando la destreza y la
habilidad del deportista no son percibidas como equivalentes a las del
contrincante.
Hay cinco factores que intervienen en la
ansiedad precompetitiva:
SINTOMAS FISICOS: molestias digestivas
temblores, etc.
SENTIMIENTOS DE INCAPACIDAD: sensación de no
estar preparado, de que algo está mal.
MIEDO AL FRACASO: a ser vencido, a retrasarse,
a no cumplir con las expectativas.
AUSENCIA DE CONTROL: sentirse gafe, mala
suerte.
CULPABILIDAD: dañar al oponente, jugar sucio,
hacer trampas, etc.
Con respecto a los factores
personales-situacionales, existen algunas situaciones características que
contribuyen a convertir un estímulo en una situación de ansiedad; entre ellas
se citan: los cambios en la situación habitual, información insuficiente o
errónea, sobrecarga en los canales de procesamiento, importancia del evento,
inminencia del estímulo, falta de habilidad para controlar la situación,
autoestima, etc.
Con respecto a la percepción del rival, este
apartado se podría relacionar con la ansiedad precompetitiva. Cuando un
deportista sabe con el rival que va a competir, desde ese momento empieza su
preocupación si sabe que es superior a él. No está relajado con lo que tendrá
muchas preocupaciones que harán disminuir su rendimiento notablemente.
Con respecto al público, la influencia de la
presencia de otras personas puede influir sobre el rendimiento del sujeto. Los
primeros trabajos datan de 1898 y fueron realizados por un psicólogo
norteamericano llamado Triplett. Constituyen además la primera investigación de
psicología social experimental en primer lugar se llamó de la
"facilitación social" porque los investigadores pensaban que la comparecencia
favorecía el rendimiento. Tripplet había demostrado efectivamente que un niño
realizaba mejores rendimientos en presencia de espectadores pasivos que solo.
La teoría desea que la presencia de otras personas eleve el número de
respuestas dominantes. Esto tiene como consecuencia el hecho de que un sujeto
obtiene mejores resultados si la tarea está bien dominada, o sea las respuestas
dominantes son buenas respuestas, y menos buenos resultados si la tarea está
mal controlada, o sea las respuestas dominantes son malas respuestas.
En el ámbito deportivo los espectadores no son
pasivos. El equipo que juega en el exterior experimenta una fuerte presión por
parte del público. El estrés experimentado por los jugadores será así elevado.
Para paliar esta presión, se puso a punto una técnica hace ya más de veinte
años: se trata de un entrenamiento modelado que consiste en reproducir durante
el entrenamiento las condiciones del futuro partido, en realizar un modelo. Así
para los jugadores esa situación de estrés que producía un estado de ansiedad
poco a poco se podría ir venciendo hasta acostumbrarse hasta el punto de no
percibir la situación como estresante.
Desarrollo del estado de ansiedad
Simplemente porque el cuerpo de un deportista
ha ido aprendiendo a estar ansioso, quizás durante años. Es un acto
inconsciente de ello. El cuerpo realiza muchas acciones inconscientes y la
liberación de adrenalina es una de ella. No hay modo alguno de que cuando se
acerca puedas controlar la sudoración, o detener las molestias en el estómago.
Y sólo hay una razón: la liberación de adrenalina es natural. Su producción es
fisiológica, normal, una respuesta natural e inmediata ante una situación de
estrés. En las cantidades correctas es vital, pero en exceso es destructiva.
El fútbol en nuestro país es el deporte más
popular y que mueve una cantidad inimaginable de seguidores, por este motivo se
vive en algunas esferas de nuestra sociedad con gran intensidad generando
fenómenos de estrés y ansiedad en nuestros jugadores locales. Estos fenómenos
llevan a algunos de estos jugadores a tener un rendimiento poco deseado para
sus entrenadores y seguidores e incluso por ellos mismos. Por lo citado en el
anterior trabajo se puede decir que la psicología deportiva en nuestro país
todavía tiene mucho camino por recorrer al parecer el profesional en psicología
no es visto aun con buenos ojos por los entrenadores, dirigentes e incluso por
los mismos jugadores que creen que su trabajo solo es de entrenamiento físico
que nada tiene que ver con el entrenamiento psicológico que en definitiva los
puede ayudar en muchos problemas que se presenta dentro y fuera del campo de
juego.
El estado de ansiedad puede ser desencadenado
por algún suceso que origine estrés en el competidor.
Las sensaciones de ansiedad son producidas por
la adrenalina. La adrenalina es una sustancia natural. La reacción de la
adrenalina es aprendida; por consiguiente, se puede enseñar a nuestros cuerpos
a producir menos adrenalina, la ansiedad tiene un lado mental y otro lado físico;
y ésta, establece un círculo vicioso.
El estado de ansiedad produce síntomas físicos
y entender cómo se producen esos síntomas te hacen superarlo con más facilidad.
Casi todos los síntomas son producidos por tener demasiada adrenalina en el
torrente sanguíneo, la tensión muscular es a menudo la razón física por la que
te sientes mal, para aumentar la suficiencia es necesario que los/as
deportistas conozcan sus dificultades y se tracen metas para superarlas, cuando
esto suceda se sentirán seguros/as de sí mismos/as, autosuficientes pero con
una base sólida que es la auto superación. También el conocimiento de los
resultados de los diferentes test pedagógicos los hace fuertes o les pone
tareas.
Para
comenzar este ensayo vamos a tener en cuenta que es la ansiedad y su afectación
en los deportistas, ya que sabemos que la ansiedad es un factor con el cual
todos podemos estar expuestos en esta vida, no solo en el ámbito deportivo sino
en cualquier circunstancia de la vida por eso con una pequeña introducción
comenzaremos.
La ansiedad es un sistema de mecanismo de
defensa por el cual su función es mantener alerta al organismo de cualquier
peligro o amenaza.
La ansiedad, pues, nos empuja a tomar las
medidas convenientes (huir, atacar, neutralizar, afrontar, adaptarse, etc.),
según el caso y la naturaleza del riesgo o del peligro.
“En esta sección se describen los siguientes
trastornos de ansiedad: trastornos de angustia sin agorafobia, trastorno de
angustia con agorafobia, agorafobia sin historia de trastorno de angustia,
fobia específica, fobia social, trastorno obsesivo-compulsivo, trastorno por
estrés postraumático, trastorno por estrés agudo, trastorno de ansiedad
generalizada, trastorno de ansiedad debido a enfermedad médica, trastorno de
ansiedad inducido por sustancias y trastorno de ansiedad no especificado. En el
contexto de todos estos trastornos pueden aparecer crisis de angustia y
agorafobia, de ahí que los criterios para el diagnóstico de estas dos entidades
se expongan por separado al principio de esta sección”. (DSM IV)
Dicho esto la ansiedad en muchas ocasiones en
vez de ayudarnos nos perjudican en la salud, al auspiciar una crisis de
ansiedad pueden apareces una crisis de pánico por el cual nos puede dejar
paralizado y hasta provocarnos una muerte en el siento que se encuentra la
persona que lo padece.
Según la clasificación internacional de
trastornos mentales DSM-IV los criterios para diagnosticar un ataque de pánico
(o crisis de ansiedad) serían los siguientes:
Aparición temporal y aislada de miedo o
malestar intensos, acompañada de cuatro (o más) de los siguientes 13 síntomas,
que se inician bruscamente y alcanzan su máxima expresión en los primeros 10
minutos.
Palpitaciones, sacudidas del corazón o
elevación de la frecuencia cardiaca.
Sudoración.
Temblores o sacudidas.
Sensación de ahogo o falta de aliento.
Sensación de atragantarse.
Opresión o malestar torácico.
Náuseas o molestias abdominales.
Inestabilidad, mareo o desmayo.
Desrealización o despersonalización.
Miedo a perder el control o volverse loco.
Miedo a morir.
Parestesias.
Escalofríos o sofocos
En nuestro tema de investigación debemos tener
en cuenta a los deportistas que sufren un estado de ansiedad antes durante y
después de una participación en la cual por padecer este estado ansioso puede
perjudicarle en su competencia por la cual su rendimiento deportivo
Puede caer considerablemente y fallar en el
objetivo que se planteó.
En algunas ocasiones la ansiedad deportiva
está acompañada de varios aspectos tanto externas como internas las cuales
mencionaremos en el trayecto del nuestro ensayo.
Según Lander y Broutcher (1986), el grado de
activación y la capacidad de respuesta o rendimiento de una persona se
relacionan en forma de “U” invertida. A niveles bajos de activación, el rendimiento
es bajo. A medida que aumenta la activación del deportista, lo hace también el
rendimiento, hasta llegar a un punto óptimo de nivel máximo de ejecución. Si se
sigue incrementando el nivel de activación, el rendimiento disminuirá.
La ansiedad en los deportistas de elite es uno
de los temas más estudiados para la psicología del Deporte, lo cual se debe a
que los deportistas de elite tienen un gran impacto que los estados emocionales
no positivos tienen sobre el rendimiento, en el que gran parte de los fracasos
deportivos se experimentan por problemas obtenidos del manejo de la ansiedad.
Es primordial saber que la ansiedad tiene los siguientes componentes; uno de
ellos va ser llamado ansiedad cognitiva que sería la preocupación y otro
componente somático, relacionado con el grado de activación física.
Debemos tener en cuenta que la ansiedad puede
considerarse como un rasgo permanente de la personalidad que presenta un
individuo de forma general en todas las situaciones o como un estado temporal,
provocada por circunstancias especiales. Indudablemente, ambas están
relacionadas, y la persona con una ansiedad-de rasgos más elevada estará más
predispuesta a experimentar sentimientos de ansiedad-estado. Los principales
síntomas que puede tener un deportista en una situación de estrés competitivo
son:
Tensión muscular.
Dolores y molestias estomacales.
Dificultades respiratorias.
Diarrea y ganas de orinar.
Fatiga excesiva.
Leve mareo.
Palpitaciones.
Ante una situación de estrés competitivo,
nuestro organismo libera adrenalina y comenzamos a sentirnos mal con los
primeros síntomas de la ansiedad, al notarlos, empezamos a tener un temor a
esos síntomas que sabemos nos perjudican e incluso paralizan, ese temor hace
que los síntomas empeoren aún más, y finalmente, aprendemos a asociar esos
síntomas negativos con una situación de estrés competitivo particular, por lo
que cuando nos enfrentemos a esa situación, el perjudicial proceso volverá a
ponerse en marcha. Un concepto muy importante en el estudio de la ansiedad
aplicada al deporte, es la llamada ansiedad precompetitiva, la cual suele
ocurrir en las 24 horas previas a una competición. Suele ser el resultado de un
desequilibrio entre las capacidades percibidas y las demandadas del ambiente
deportivo; si éstas estuvieran equilibradas hablaríamos de un estado óptimo de
alerta/vigilancia, y no de ansiedad. No obstante, existen determinados factores
que pueden contribuir al aumento o disminución de esta ansiedad precompetitiva:
cambios en la situación habitual, importancia del evento, información errónea,
conocimiento del rival, etc. Por último, un factor muy importante a tener en
cuenta, es que todo deportista compite con la presencia de público. Según los estudios
actuales, las consecuencias de este factor es que el deportista obtendrá
mejores resultados siempre y cuando domine la tarea, pero si la tarea está mal
dominada, la presencia de público influirá negativamente.
Además, no debemos olvidar que en las competiciones
deportivas los espectadores no son pasivos, sino todo lo contrario, juegan un
papel muy activo y pueden ejercer una fuerte presión e influir en el aumento
del estrés de los deportistas que compiten “fuera de casa”.
La ansiedad entre los deportistas de alto
nivel es un problema frecuente
Iván Campo está ayudando a muchos atletas sin
saberlo. El cuadro de ansiedad que sufre el defensa madridista ha servido para
sacar a la luz un problema muy frecuente en el deporte: la dificultad para
controlar el exceso de presión en los momentos de gran nerviosismo. No es
extraño que, debido al agobio de la temporada, el equilibrio mental y la
concentración se resientan. En la mayoría de los casos, esta tensión excesiva
influye negativamente en el rendimiento, pero hasta ahora no era habitual
solicitar ayuda para su tratamiento.
Hace dos semanas se dio a conocer que la
ausencia de Iván Campo en la alineación del Real Madrid contra el Athletic de
Bilbao se debía a un cuadro de ansiedad. El jugador padece este problema desde
hace varias semanas, al parecer como consecuencia de las críticas de un sector
de la afición del Real Madrid.
Antecedentes
Existen otros casos parecidos a los del
jugador blanco. El corredor Fernando Mamede, uno de los grandes especialistas
de los 10.000 metros, sufría una incapacidad crónica para ganar en los grandes
campeonatos. A pesar de ostentar el récord mundial, el portugués fracasó
siempre en los Juegos Olímpicos y en los Campeonatos Mundiales y Europeos. Al
parecer, su problema era la ansiedad que sufría cuando participaba en pruebas
del más alto nivel.
Lo cierto es que este trastorno afecta de
forma especial al deportista de elite. Se requiere un equilibrio mental fuera
de lo corriente para controlar la tensión nerviosa en los instantes previos a
una competición importante. Paradójicamente, los expertos afirman que la
ausencia total de tensión nerviosa también puede ser negativa y que lo ideal es
experimentar un cierto nivel de nerviosismo controlado.
Dos casos
Desde el punto de vista de la psicología,
existen dos situaciones que sí adquieren ya un nivel patológico: la
hiperventilación y el llamado ataque de pánico. La hiperventilación aparece
cuando la frecuencia respiratoria es superior a la normal en un organismo en
reposo. Como consecuencia, se produce alcalosis (aumento del pH de la sangre).
A veces, el deportista experimenta síntomas adicionales como visión borrosa,
mareos, temblores o rigidez muscular. El tratamiento consiste en respirar con
la cabeza metida en una bolsa de papel para aumentar la presión de CO2.
El ataque de pánico tampoco es extraño. A
menudo se escuchan historias de atletas que tuvieron que ser materialmente
empujados hacia la pista en una final olímpica porque sufrían bloqueo nervioso
y se negaban a competir. Muchos casos son, en realidad, reacciones exacerbadas
de inferioridad que conducen al miedo al fracaso. Los ataques de pánico en
deportistas suelen desarrollarse con rapidez y su sintomatología aparece en
menos de 10 minutos. Sudoración profusa, palpitaciones y dolor en el pecho son
algunos de los síntomas más frecuentes. El insomnio suele avisar de un posible
cuadro de ansiedad. A corto plazo, el tratamiento se basa en técnicas de
relajación. Si perduran los síntomas se recurre a la psicoterapia y a la medicación
ansiolítica.
Otra cara
También existe el extremo opuesto. Fermín
Cacho es quizá el deportista español que mejor ha sabido controlar la tensión
en los grandes retos deportivos. Un ejemplo ilustrativo es lo que le sucedió
horas antes de proclamarse campeón olímpico en los Juegos de Barcelona 92. El
mismo día de la final de los 1.500 metros el atleta soriano decidió echarse a descansar
después de la comida.
No se trataba en realidad de dormir la siesta,
porque la situación hace casi imposible que un atleta pueda conciliar el sueño
antes de la competición más importante de su vida. Una hora más tarde,
alarmados por el retraso, los técnicos de la selección española subieron a
avisarle. Cacho estaba profundamente dormido.
El estrés y ansiedad en los deportistas
profesionales
Durante nuestra vida siempre nos podemos
encontrar momentos en los que hemos sufrido periodos de estrés, ya sea por
situaciones personales, laborales o por llevar un ritmo de vida muy acelerado y
en continua tensión. El estrés es una situación que pueden sufrir todas las
personas y que no sólo afecta negativamente a la salud, sino también al
rendimiento deportivo y, en este aspecto en concreto, a los deportistas
profesionales.
No es de extrañar ver como un jugador
profesional tiene un gran bajón de rendimiento durante tramos de la temporada o
que en sus primeros partidos se le vea acelerado o nervioso si no le salen las
cosas como desea. Todo esto puede provocar la aparición del estrés o ansiedad,
un estado que no sólo tiene como consecuencia que nuestro cerebro sea menos
eficaz y con una menor respuesta antes determinadas situaciones, sino que
también reduce el rendimiento deportivo y puede provocar la aparición de
lesiones musculares.
La presión y la carga emocional a la que se
enfrentan los deportistas profesionales es constante y, en muchos casos,
excesiva. Además la mayoría de estos jugadores son jóvenes, sin la experiencia
necesaria ni los mecanismos para aguantar todas las cargas que conlleva el
deporte de alto nivel.
Es fácil ver muchos ejemplos de estos casos,
como el Kiko Femenia durante un partido con el Hércules en primera división, en
la que tras entrar al campo y fallar sus primeros contactos con el balón sufrió
un ataque de ansiedad, perdiendo la concentración y sufriendo un bloqueo. Otro
ejemplo lo podemos ver en el jugador del Real Madrid Gareth Bale, que tras su
interminable fichaje por el club blanco, se lesionó durante el calentamiento
previo al partido que significa su debut. Una lesión que puedo producirse en
gran parte debido al estrés y la tensión a la que se vio sometido el
futbolista.
Cada vez es más común en los equipos
importantes ver la figura del psicólogo deportivo, el cual está destinado a
trabajar la mente de los jugadores para poder enfrentarse a todo tipo de situaciones.
El trabajo del psicólogo siempre debe ir acompañado por un entrenador que se
convierta en el líder del equipo y tenga conocimiento para manejar todas las
situaciones.
Nosotros os queremos dar una serie de consejos
para mejorar el trabajo mental de los jugadores:
Jugar con menos presión. No hace falta que en
los entrenamientos o desde el minuto 1 de cada partido ya quieres demostrar lo
que vales. Los partidos duran mucho tiempo y siempre llegará tu momento.
Ser positivo y animarse a uno mismo y al resto
del equipo.
No pensar tanto en el resultado obtenido, sino
en el rendimiento. No siempre se puede ganar.
Prestar atención a lo que pasa en el campo, en
los consejos del entrenador y compañeros, a las jugadas, etc. Todo lo demás no
es importante.
Pensar que el fracaso como deportista no tiene
nada que ver con el fracaso como persona.
Hay que ser realista. Los partidos no se ganan
antes de empezar, sino que se consigue con esfuerzo y trabajo
Los resultados antes mencionado, denotan que
es moderada de acuerdo con Spielberger (1984) la ansiedad como condición
transitoria que se caracteriza por sentimientos subjetivos de tensión,
aprensión, inquietud y preocupación, así como una hiperactividad de sistema
nervioso autónomo; puede variar en intensidad y fluctuar en el tiempo; así como
la condición moderada de ansiedad relativamente estable en relación a la
tendencia a percibir las situaciones como amenazadoras y a elevar
consecuentemente su ansiedad estado.
Dichos resultados se calificarían como la
evidencia de ansiedad en niveles adaptativos, ratificando los planteamientos de
Beck (2000) quien afirma que la ansiedad en niveles aceptables es de utilidad
en cuanto contribuye con el individuo a prepararlo para la acción.
Se evidencia que el nivel de ansiedad se ubicó
en moderado tanto en el caso de la ansiedad estado en los atletas adolescentes
(47.67 ± 5.222), como en la ansiedad rasgo (46.27 ± 5.759). Analizando a los
atletas adultos jóvenes, se evidenció que en ansiedad estado (48.07 ± 4.323) y
ansiedad rasgo (45.00 ± 4.151), los valores obtenidos se ubican en el nivel
moderado.
Por tanto, se muestra que ambos grupos denotan
un nivel medio de ansiedad tanto estado como rasgo, implicando que es moderado
de acuerdo con Kaplan y Sadock (2000) el estado emocional desagradable en el
que existen sensaciones de peligro amenazador, caracterizado por malestar,
tensión o aprehensión.
Se evidencia que el nivel de ansiedad se ubicó
en moderado tanto en el caso de la ansiedad estado en los atletas femeninos
(46.00 ± 6.000), como en la ansiedad rasgo (47.50 ± 6.260). Analizando a los
atletas de sexo masculino, se evidenció que en ansiedad estado (48.63 ± 4.156)
y ansiedad rasgo (45.10 ± 4.686), los valores obtenidos se ubican en el nivel
moderado.
Por ende, se evidencia que el nivel de
ansiedad en los distintos grupos femenino y masculino, mantiene niveles
moderados; pudiéndose interpretar desde la perspectiva de Stern (1998), quien
explica que es una emoción que surge cuando la persona se siente en peligro,
sea real o no la amenaza; siendo una respuesta normal y adaptativa ante
amenazas reales o imaginarias más o menos difusas que prepara al organismo para
reaccionar ante una situación de peligro.
Para finalizar el tema que hemos tratado a lo
largo de todo el blog, queremos acabar con unas conclusiones que hemos extraído
a partir de la información buscada sobre la autoconfianza.
En los deportes, es uno de los contextos de la
vida donde es esencial tener confianza en uno mismo para poder extraer los
mejores resultados.
Por ello, debería tener más importancia el
entrenamiento psicológico de los deportistas, porque muchas veces los
entrenadores sólo se centran en las mejoras físicas y machacan al atleta con
duros entrenamientos, cuando realmente puede que dedicándole un tiempo a
mejorar sus percepciones psicológicas, obtenga mejoras sustanciales debido a la
eliminación de barreras.
La relación con el rendimiento es clara, pero
¿Cuanta confianza necesitamos para obtener mejoras? Como ya hemos destacado, lo
que hay que buscar es la autoconfianza óptima, evitando excesos y faltas. Así,
el rendimiento mejorará conforme lo hace la confianza hasta llegar al punto
óptimo, es entonces cuando al aumento de confianza le sigue una disminución del
rendimiento.
Tanto la falta de confianza como el exceso de
esta es perjudicial para el deportista. Es recomendable buscar una
autoconfianza optima ya que ayuda a estar tan convencido de poder cumplir con
las metas propias que uno se esfuerza duramente para conseguirlas.
Respecto a la falsa confianza, un deportista
tiene que saber separar sus valores personales de los deportivos y hay que
evitar el autoengaño que se consigue con esta falsa confianza, porque sólo lo
hacen aquellos deportistas que estás preocupados por lo que piensan los demás y
quieren mostrar algo que realmente no son.
La autoconfianza puede entrenarse siguiendo
unas pautas como: confiando en técnicos y entrenadores, visualizar, planificar
actuaciones, estableciendo rutinas previas, fomentar clima social...
Algunos deportes son especialmente
psicológicos, por lo tanto, tener autoconfianza será un requerimiento básico.
Entre ellos hemos querido destacar el golf, el tenis, la gimnasia y el
triatlón.
Al ver algunas historias reales nos damos
cuenta lo importante que puede llegar a ser la autoconfianza y la motivación si
quieres conseguir lo que deseas.
También queremos destacar cómo afectan las
expectativas en la actuación. Esperar
ganar o esperar perder puede afectar mucho la propia actuación frente a una
competición. No nos referimos sólo a las expectativas del deportista, sino que
las de los entrenadores, familiares y amigos de su entorno también pueden
influir.
El estado de ansiedad puede ser desencadenado
por algún suceso que origine estrés en el competidor. A menudo se siente ansiedad
ante situaciones de estrés.
Las sensaciones de ansiedad son producidas por
la adrenalina. La adrenalina es una sustancia natural. La reacción de la
adrenalina es aprendida; por consiguiente, se puede enseñar a nuestros cuerpos
a producir menos adrenalina
La ansiedad tiene un lado mental y otro lado
físico; y ésta, establece un círculo vicioso.
El estado de ansiedad produce síntomas físicos
y entender cómo se producen esos síntomas te hacen superarlo con más facilidad.
Casi todos los síntomas son producidos por tener demasiada adrenalina en el
torrente sanguíneo.
La tensión muscular es a menudo la razón
física por la que te sientes mal.
Las conclusiones del estudio sintetizan los
hallazgos obtenidos al determinar la relación entre crecimiento personal y ansiedad
en atletas de alto rendimiento del Estado Zulia.
Se describió el nivel de ansiedad Rasgo y
Estado en los atletas de alto rendimiento del Estado Zulia, concluyéndose en
ambos casos que fue moderada tanto la ansiedad como condición transitoria así
como la ansiedad relativamente estable en relación a la tendencia a percibir
las situaciones como amenazadoras; denotando que la misma se encuentra en
niveles adaptativos o aceptables que son de utilidad en cuanto contribuye con
el individuo a prepararlo para la acción.
Como segundo objetivo, se procedió a
determinar el nivel de ansiedad en atletas de alto rendimiento del Estado
Zulia; considerando la edad y el género; encontrándose que fue baja la relación
entre ambas variables tanto a nivel general, como considerando la edad
adolescentes y adulta; así como el género de los atletas de alto rendimiento,
por lo cual se concluye que es mínima parte de la varianza de la variable
crecimiento personal para ser tomada en cuenta a fin de explicar el
comportamiento de la ansiedad estado y rasgo.
INTRODUCCIÓN
La
ansiedad es una emoción que nos pone en alerta todos los seres humanos, nos
activa tanto, a nivel cognitivo, fisiológico y conductual, ante la posibilidad
de que en una determinada situación obtengamos un resultado negativo o no
deseado . La valoración cognitiva de dicha situación como una amenaza dispara
una serie de anticipaciones subjetivas, respuestas fisiológicas y conductuales
que interactúan entre sí y llevan al individuo a un estado de inquietud y no
poder realizar de una manera adecuada sus actividades, que no cesa mientras
siga procesando la información amenazante. Este estado emocional de ansiedad se
caracteriza generalmente por una experiencia subjetiva en la que la valencia es
negativa o desagradable, la autopercepción de intensidad de la activación
fisiológica es alta y la sensación de control tiende a estar amenazada
Según (Merino- Soto, Manrique-Borjas,
Angulo-Ramos y Isla- Chávez, 2014) mención que el individuo se encuentra en una
situación estresante o procesa la información de una manera sesgada,
normalmente surgirá el estado de ansiedad, que suele poner en disposición al
individuo para afrontar activamente la situación, si bien algunos individuos
desarrollan un afrontamiento represivo que no valoran la situación como
amenazante, que sin embargo no les sirve para frenar una alta activación
fisiológica.
Aunque la ansiedad es una respuesta emocional
cotidiana y nos ayuda a adaptarnos mejor, al ponernos en alerta, sin embargo
muchas personas sufren excesivos niveles de síntomas que les pueden producir
malestar clínicamente significativo, alteraciones o desórdenes de tipo
psicofisiológico o psicosomático alterando, así las conductas desadaptadas y
generando problemas a nivel físicos, fisiológico y conductuales, como por
ejemplo fumar, desarreglos con la comida o abuso de tranquilizantes.
Al final, los estados de ansiedad intensos y
crónicos pueden ir asociándose con problemas para la salud física y mental, o
alteraciones del rendimiento. Estos cambios descritos en este proceso tardan un
tiempo en producirse, pero se dan con bastante frecuencia; así, por ejemplo,
los trastornos de ansiedad son el tipo de desorden mental más frecuente y el
riesgo de padecer algún trastorno de ansiedad a lo largo de la vida.
DESARROLLO
El término ansiedad proviene del griego
anshein que significa oprimir, sofocar y puede causar cambios en el cuerpo,
tales como aumento de la frecuencia cardíaca y respiratoria (Carvalho CC,
Chaves 2014)
Los trastornos de ansiedad se encuentran entre
los problemas psiquiátricos más frecuentes en la población, considerando que
los síntomas ansiosos son los más comunes, los cuales pueden ser encontrados en
cualquier persona durante determinados periodos de su vida. Considerando que esta
ansiedad puede ser patológica cuando no es proporcional a la situación que la
desencadena o cuando no existe un motivo específico para su aparición, o aun
cuando es una respuesta inadecuada frente a una determinada amenaza, debido a
su intensidad o duración. Por un lado la gravidez, de la ansiedad representa
periodos sensibles durante la vida de las personas. Estos periodos provocan
grandes transformaciones, no solo desde el punto de vista fisiológico, sino
también desde el punto de vista psíquico o del rol socio-familiar. Además de
estas alteraciones, cambios físicos se dan durante la gravidez pudiendo
provocar inestabilidad emocional.
Por otro lado, cuando se dan desórdenes
psico-patológicos, estos pueden causar efectos dañinos causando así desordenes
cognitivos. Debido al impacto en la vida y en el desarrollo de las personas
entre los síntomas psicológicos se destacan la ansiedad y la depresión.
(Gorenstein C, Andrade L. 2014)
La ansiedad trae cambios neurofisiológicos y
psicopatológicos, que afectan la presión arterial, causando taquicardia en las
personas que presenten signos ansiosos, modificando la frecuencia del pulso y
la frecuencia respiratoria. Por lo tanto, los individuos ansiosos tienen
aumento de las expectativas y pueden tener cambios en sus signos vitales como
en la presión arterial, lo que requiere que los profesionales los supervisen
con más rigor. Además de la monitorización, las intervenciones con el fin de
reducir la ansiedad pueden y deben ser aplicados de una manera adecuada para que
estos se reduzcan y la persona se vaya estabilizando. (Cano-Vindel, 2014).
En este sentido podemos considerar a la
ansiedad como una defensa organizada frente a estímulos que rompen el
equilibrio fisiológico y psicológico. La ansiedad necesariamente positiva se
entronca con lo cotidiano y entra de lleno en el campo de la motivación que nos
hace alcanzar metas. La ansiedad normal y proporcionada, así como sus
manifestaciones, no puede ni deben eliminarse, dado que se trata de un
mecanismo funcional y adaptativo.
Se trata de saber convivir con la ansiedad,
sin perder la operatividad. Ahora bien, la ansiedad neurótica es ya otra cosa y
tiene otro significado que hay que situar en la órbita de las enfermedades
psíquicas que provoca respuestas de evitación e inhibición, que mantiene un
estado de alerta prolongado sin justificación alguna. Es entonces cuando lo
malo se ve peor a la ansiedad negativa ya que se caracteriza pos sentimientos
de malestar, preocupación, hipervigilancia, tensión, temor, inseguridad, sensación
de pérdida de control, percepción de fuertes cambios fisiológicos.
Estos cambios fisiológicos son consecuencia de
la activación del sistema nervioso, del sistema endocrino y del sistema
inmunológico. Por lo general sólo percibimos algunos de los desórdenes
persistentes que provoca esta activación des adaptativa. La persistencia de
estos cambios puede acarrear una serie de desórdenes psicofisiológicos
transitorios, como dolores de cabeza, insomnio, disfunción eréctil, anorgasmia
femenina, contracturas musculares, disfunciones gástricas, etc. (Kessler et
al., 2014).
A nivel de nuestro sistema motor la ansiedad
se manifiesta con inquietud motora, hiperactividad, movimientos repetitivos,
dificultades de comunicación a veces tartamudez al momento de hablar en
público, consumo de sustancias en excesos como puede ser comida, bebida, tabaco
u otras drogas; también hay presencia de
llanto, tensión en la expresión facial y muscular, etc.
Cuando la ansiedad se convierte en un problema
de salud a nivel física la produce
taquicardia, palpitaciones, opresión en el pecho, falta de aire,
temblores, sudoración, molestias digestivas, náuseas, vómitos, nudo en el
estómago, alteraciones de la alimentación, tensión y rigidez muscular,
cansancio, hormigueo, sensación de mareo e inestabilidad. Las alteraciones más
graves cursan con insomnio, trastornos de la alimentación y disfunciones
sexuales.
A nivel Psicológico produce inquietud, agobio,
sensación de amenaza y peligro, inseguridad, sensación de vacío, temor a perder
el control, recelos, sospechas, incertidumbre, dificultad para tomar decisiones
En distintos casos extremos, temor a la muerte, a la locura, provocando hasta
el suicidio.
Produce también cambios en la Conducta
provocando estado de alerta e hipervigilancia, bloqueos, torpeza o dificultad
para actuar, impulsividad, inquietud motora, dificultad para estarse quieto y
en reposo. Estos síntomas vienen acompañados de cambios en la expresividad
corporal y el lenguaje corporal: posturas cerradas, rigidez, movimientos torpes
de manos y brazos, tensión en las mandíbulas, cambios de voz, expresión facial
de asombro, duda o crispación.
Teniendo manifestaciones Intelectuales o
cognitivos Dificultades de atención, concentración y memoria, aumento de los
despistes y descuidos, preocupación excesiva, expectativas negativas,
pensamientos distorsionados e importunos, incremento de las dudas y la
sensación de confusión, tendencia a recordar sobre todo cosas desagradables,
sobrevalorar pequeños detalles desfavorables, abuso de la prevención y de la
sospecha, interpretaciones inadecuadas, susceptibilidad, etc.
También presenta cambios Sociales como puede
provocar irritabilidad, ensimismamiento, dificultades para iniciar o seguir una
conversación, en unos casos, y verborrea en otros, bloquearse o quedarse en
blanco a la hora de preguntar o responder, dificultades para expresar las
propias opiniones o hacer valer los propios derechos, temor excesivo a posibles
conflictos. (Porter CL, Hsu H. 2015)
La ansiedad patológica consiste en la aparición
de una sensación de intenso malestar, sin causa objetiva que lo justifique, que
se acompaña de sentimientos de aprensión. La persona que tiene ansiedad teme
volverse loca, morirse o realizar un acto incontrolable.
Las respuestas de ansiedad incluyen síntomas
cognitivos y somáticos que son característicos y que expresan la activación del
sistema autonómico como inquietud psicomotriz, pilorección, taquicardia,
taquipnea, sensación de muerte inminente, tensión. Los efectos a largo plazo de
los síntomas de ansiedad persistente pueden ser variados y de consecuencias
casi irreparables, pues pueden derivar en daños en el desarrollo del concepto
de sí mismo, en la autoestima, en el funcionamiento interpersonal y en la
adaptación social.
La respuesta ante una situación percibida como
amenazante para la supervivencia está condicionada por factores individuales.
El llanto, la evitación, la huida, la confrontación de la situación temida, los
problemas físicos, el aislamiento social, etc., todas ellas vienen determinadas
por diferencias interindividuales. Las manifestaciones de ansiedad serán
diferentes según la etapa del desarrollo. En los niños más pequeños se presenta
a menudo como actividad excesiva, comportamientos estridentes y de llamada de
atención, dificultades a la separación o en el momento de ir a dormir. La
ansiedad manifestada comportamentalmente puede conducir a diagnósticos
inadecuados de trastorno de déficit de atención con o sin hiperactividad
(TDAH), trastorno desafiante y oposicionista u otros problemas de conducta. Los
chicos mayores o los adolescentes que son más capaces de describir sus
vivencias subjetivas pueden denominarlas usando diferentes vocablos como miedo,
nerviosismo, tensión, rabia; también pueden presentar comportamientos
disruptivos o antisociales. También el ambiente influye en las respuestas de
ansiedad. Si el ambiente es comprensivo y es capaz de emplear estrategias que
ayuden al niño, éste se verá beneficiado. Los ambientes que minimizan y culpan
al niño del problema, o que le obligan a enfrentarse a la situación cuando él
no tiene recursos personales para manejarla, estarán provocando un rechazo del
niño a compartir sus problemas y a pedir ayuda y, por tanto, comprometerán su
desarrollo. En personas que no padecen un trastorno de ansiedad, la exposición
repetida a un estímulo potencialmente amenazante reduce su ansiedad. Sin
embargo, en los sujetos con un trastorno de ansiedad, la exposición obligada,
sin un apoyo terapéutico, puede resultar altamente perjudicial. (Williams TP,
Miller BD 2013)
La clasificación de los trastornos de ansiedad
en la infancia aún no tiene un carácter definitivo. Las dos clasificaciones
internacionales al uso, ICD-10 (International Clasification of Diseases) y
DSM-IV (Diagnostic and Statistical Classification of Diseases), reseñan que
existen algunos trastornos de ansiedad de inicio en la infancia y en la
adolescencia por 4 razones básicas.
La mayoría de los niños que sufren trastornos
de ansiedad son sujetos normales en la vida adulta y sólo una minoría terminará
padeciendo algún trastorno.
Muchos trastornos emocionales pueden
considerarse exageraciones de las respuestas normales del niño.
Los mecanismos etiopatogénicos pudieran ser
diferentes.
Los trastornos emocionales de los niños se
diferencian con menos claridad que los del adulto en entidades específicas.
El CIE-10 considera que los trastornos
emocionales de inicio en infancia y adolescencia son: ansiedad de separación,
ansiedad fóbica, hipersensibilidad social y trastorno de rivalidad con los
hermanos. El DSM-IV incluye en este grupo sólo el trastorno por ansiedad de
separación y el trastorno reactivo de la vinculación.
El resto de trastornos de ansiedad se
delimitan según un diagnóstico sindrómico que es el mismo en los niños y
adolescentes que en los adultos. Los trastornos de ansiedad incluyen el
trastorno de pánico, las fobias, el trastorno obsesivo compulsivo, las
reacciones a estrés agudo, el trastorno por estrés postraumático y el trastorno
de ansiedad generalizada; éste último conocido previamente como trastorno por
ansiedad excesiva. Aparte quedan los síndromes de ansiedad secundarios a una
condición médica o al uso de sustancias. En este artículo nos limitaremos a
presentar de forma resumida los trastornos de ansiedad que consideramos más
relevantes en la clínica, bien por su frecuencia o por su especificidad. El
Trastorno Obsesivo Compulsivo y el Trastorno por Estrés Postraumático y se los
consideran como entidades independientes que suelen merecer consideración aparte
en la mayoría de las revisiones y libros de texto. De hecho, en la CIE-10
aparecen de forma independiente.
Los estudios epidemiológicos sobre los
trastornos de ansiedad cuentan con serias dificultades metodológicas. La
primera y principal es la dificultad existente para delimitar y definir lo que
se está estudiando por ejemplo ¿qué es un caso?, ¿dónde está la normalidad y
dónde la patología?). Esto se ve complicado porque los diagnósticos dependen de
la información proveniente de fuentes dispares lo que puede producir un debate
entre, niños versus padres versus profesores. Además, los resultados varían en
función del diseño de los estudios epidemiológicos, que son variados también en
cuanto a la calidad metodológica. Los resultados de algunos estudios indican
que no todos los niños que presentan algún trastorno de ansiedad se encuentran
severamente limitados en su funcionamiento diario (Graham P,Turk J,Verhulst F.
2014).
Como otros trastornos psiquiátricos, los
trastornos de ansiedad son explicados aplicando el modelo causal de
vulnerabilidad-estrés. Según éste, el individuo podría presentar una serie de
factores predisponentes o de riesgo para el padecimiento de los trastornos de
ansiedad que serían desencadenados por otros factores desencadenantes. A continuación,
resumiremos algunos de estos factores; no obstante, conviene clarificar que los
estudios epidemiológicos realizados hasta el momento no confirman ninguno de
ellos.
El hallazgo más replicado por todos los
estudios es que los trastornos de ansiedad son más prevalentes en las chicas
por tanto, el sexo parece un factor interviniente aunque no existe ninguna
teoría psicopatológica que explique esta diferencia de forma convincente.
Tampoco conocemos los caminos por los que los factores de riesgo o predisponentes
confluirían y terminarían o no produciendo los trastornos de ansiedad; además,
los estudios necesitarían incluir la perspectiva del desarrollo porque no todos
los factores de riesgo o situaciones traumáticas tienen un mismo efecto
patogenético según el momento del desarrollo en el que tienen lugar.
Factores genéticos y constitucionales. Aunque
parece que los trastornos de ansiedad se agrupan en determinadas familias, aún
no se ha establecido si la transmisión es genética o determinada por la crianza.
Puede afirmarse que los factores genéticos podrían ocupar un lugar destacado en
la génesis de algunos trastornos de pánico, estando otros, como la ansiedad
generalizada o la de separación, más condicionados por factores ambientales.
Temperamento: los niños que son inhibidos
comportamentalmente, tímidos o tendentes a la retracción en los primeros años
tienen más tendencia a desarrollar trastornos de ansiedad posteriormente.
Estilos parentales: la sobre-protección que,
en ocasiones, es debida a las propias ansiedades parentales, tales como
ansiedad de separación, viene a contribuir a la génesis en el niño de un
sentido de sí mismo como alguien indefenso, que está en peligro y desprovisto
de los recursos personales para protegerse, defenderse ni sobreponerse a las
situaciones difíciles. Por su parte, las actitudes parentales críticas o los
estilos educativos excesivamente punitivos pueden ser intimidatorios e
interferir en el desarrollo de un concepto de sí, seguro y capaz. Algunos
miedos específicos pueden ser transmitidos por los padres e incorporados por
los chicos a través de mecanismos identificatorios básicos
Acontecimientos vitales estresantes: algunos
miedos pueden ser iniciados por algún acontecimiento inusualmente aterrorizador
por la experiencia de una tormenta. Además, la elaboración cognitiva dar una
explicación que de una experiencia atemorizante haga el niño influirá en que
éste pueda desarrollar un trastorno de ansiedad en el futuro.
Los ambientes sociales desfavorables a grandes
adversidades, económicas o condiciones de vida, generando un clima de
inseguridad crónica en la persona que puede contribuir al desarrollo de un
trastorno de ansiedad. (Sadir MA, Bignotto MM, Lipp MEN 2014)
Frecuentemente, los trastornos de ansiedad
suelen presentarse en la consulta del pediatra en forma de quejas somáticas de
índole neurológico, cardiovascular o gastrointestinal. Identificar y delimitar
estos trastornos puede llegar a ser una tarea ardua y difícil pues los niños
suelen experimentar solamente el componente físico de la ansiedad. De hecho,
los niños raramente describen su malestar como ansiedad directamente. Cuanto
más pequeño es el niño, más limitada es su capacidad para simbolizar sus
estados subjetivos y expresarlos verbalmente. Es muy importante que los
pediatras tengan siempre presente la ansiedad como el motivo subyacente de las
quejas físicas de los pequeños en Atención Primaria; esto puede ayudar a evitar
derivaciones a veces innecesarias, mal dirigidas y muy costosas. Al mismo
tiempo, es preciso descartar las causas físicas, medicaciones o la posible
ingesta de drogas de abuso que podrían ser responsables de los síntomas por los
que se consulta.
Hoy por hoy, el diagnóstico de los trastornos
de ansiedad es clínico pues, aunque se han desarrollado instrumentos de medida
en forma de escalas y entrevistas diagnósticas, que podrían apoyar al clínico
en su trabajo diario, éstas tienen poco valor en la práctica. Las escalas
autoaplicadas y entrevistas no diferencian entre los diversos trastornos de ansiedad
y entre síntomas de ansiedad y depresión. Pueden tener utilidad a la hora de
valorar los cambios que ha producido un tratamiento en un paciente dado.
Uno de los problemas más importantes con el
que nos enfrentamos al hacer un diagnóstico es el de la coocurrencia. Se sabe
que la tasa de concurrencia de varios trastornos de ansiedad en niños y
adolescentes es alta. Ésta es mayor especialmente en el caso de los niños con
Trastorno de Ansiedad Generalizado, quienes pueden presentar algún otro
trastorno de ansiedad simultáneamente hasta en el 90% de los casos. (Dion LJ,
Engen DJ, Lemaine V 2015)
La ansiedad no
produce lesiones en el corazón ni arroja a las personas a la locura. Sin
embargo, la ansiedad sí puede generar sentimientos de infelicidad, depresión,
alteraciones del sueño, deterioro de las relaciones familiares, consumo de
sustancias tóxicas, entre otros desajustes psicológicos. Por ello es muy
importante aprender a controlarla. Lo primero de todo es impedir que el
trastorno de ansiedad siga creciendo y ocupando más espacio en la vida de la
persona y provocando cambios bruscos de humor.
Los desórdenes de ansiedad, sin embargo, son
las enfermedades que causan a la gente una sensación de miedo, de pena e
inquieto sin ninguna razón evidente. Sin tratamiento, estos desórdenes pueden
reducir dramáticamente la productividad y disminuir perceptiblemente la calidad
de la vida de un individuo. Afortunadamente, hay tratamientos eficaces que
pueden ayudar. (Chandola T, Heraclides A, Kumari M 2016)
CONCLUSIONES:
El presente ensaya tiene fines investigativos
ya que nos damos cuenta que este las persona pueden padecer distintos
trastornos de Ansiedad que intervienen en su vida cotidiana así afectando las
partes cognitivas, afectivas y volitivas; así perjudicando en sus relacione
sociales sabiendo que la ansiedad puede ser un trastorno relacionado de manera
biológica o hereditaria que puede ser desencadenada en el ámbito que lo rodea
como puede ser familiar o con su grupo de pares. Concluyo en esta investigación
acerca de la ansiedad para poder prevenirlo y evitarlo en distintas áreas que
sea generado.
NEUROPSICOLOGI
NEUROPSICOLOGIA
DE LA ANSIEDAD
Todo el mundo
siente ansiedad en algún momento de la vida, sin embargo para quienes lo
padecen es una sensación mucho más constante, y no le permite continuar de una
manera adecuada su vida cotidiana ya que es una enfermedad prolongada debido a
un amplio conjunto de trastornos que abarca problemas, más que por un suceso
concreto, tienden a sentirse así la mayoría de los días, y a menudo les resulta
difícil recordar la última vez que se sintieron relajadas. (Airaksine, 2013)
Cuando se
percibe un estímulo que se considera amenazante en el organismo reacciona
provocando cambios importantes en el cuerpo con el propósito de preparar ante
la amenaza. Cuando se entra en un campo y se observa un león que corre
directamente hacia donde está el individuo, inmediatamente se evalúa la
situación como peligrosa y amenazante, esta información es procesada en el
cerebro donde se encuentra el Sistema Nervioso Central y la envía al Sistema
Nervioso Autónomo que hará su trabajo. (Airaksine, 2013)
El Sistema
Nervioso Autónomo está formado por dos sistemas menores, el Sistema Nervioso
Autónomo Simpático es el encargado de preparar al organismo para la acción de
defensa o huida en caso de amenaza y el Sistema Nervioso Autónomo Parasimpático
es el encargado de preparar a nuestro organismo para la acción de defensa o
huida en caso de amenaza este se encarga de restaurar al cuerpo su estado
natural se dedica a detener al Sistema Simpático. (Richard Ch, 2015)
Ambos sistemas
reciben instrucciones del Sistema Nervioso Central y transportan las órdenes de
al corazón, los Pulmones, el Sistema Digestivo el estómago, los intestinos y
otras partes del cuerpo que estén implicadas en la preparación del organismo
humano para la acción. (Richard Ch, 2015)
Este sistema es
el encargado de preparar el organismo para la acción, sea la lucha o la huida.
Actúa por medio la segregación de dos sustancias, la adrenalina y la
noradrenalina encargadas de dar energía al cuerpo, provocando los cambios en el
cuerpo que son la taquicardia esta es la aceleración del latido cardíaco, el
corazón es la bomba que reparte la sangre al resto del cuerpo. (Richard Ch,
2015)
Los músculos
son los responsables de que no se pueda pelear o correr en caso de lucha o
huida ante una amenaza se alimentan sobretodo del oxígeno y otras sustancias
que transporta la sangre. Es por ello que ante una situación que consideramos
peligrosa el corazón late más deprisa de lo habitual, para llevar más alimento
a los músculos pues lo necesitarían en caso de que tuviera que luchar o salir
corriendo. (Ciereg, 2012)
La piel fría y
mucosas secas se da por que la sangre se concentra en los músculos y es en
estas zonas donde disminuye la cantidad para que, en caso de ser heridos
sangremos menos, por eso cuando sentimos miedo sentimos escalofríos y la
garganta seca. También las manos calientes han recibido gran cantidad de sangre
para que estén bien alimentadas para la lucha, por eso están calientes y en
tensión por lo tanto también las manos se ponen frías ante un ataque inminente
de sangre lo cual se retira hacia el bazo por miedo a recibir heridas y perder
así la menor cantidad de sangre posible. Así mismo aparece la tensión muscular
general, lo cual los músculos reciben mucha sangre para la acción y sentimos
que se ponen tensos porque están preparados para la acción. (Richard Ch, 2015)
Al sentir miedo
la respiración se acelera, los pulmones bombean más oxígeno para que la sangre
lo transporte a los músculos, el oxígeno es la energía que mueve el organismo,
la aceleración de la respiración puede provocar varias sensaciones como ahogo,
opresión en el pecho, hormigueos, entumecimiento, ráfagas de calor y frío,
sensación de mareo o temblores. Se contraen los esfínteres impidiendo su
vaciamiento lo cual puede provocar dolores abdominales. (Airaksine, 2013)
En los efectos
que se da en el simpático son la pupila lo cual se va a dilatar para aumentar
el campo visual, la sudoración es otro síntoma en el cual el cuerpo está muy
activado para la acción y vacía todo lo que no le sirve para defenderse
mediante la sudoración. El parasimpático actúa después del simpático intentando
restaurar el equilibrio del organismo a su estado natural. (Ciereg, 2012)
También se ve
relacionado con el Sistema Cardiovascular va aumentar el flujo sanguíneo
haciendo desaparecer la palidez de la piel, debido a esto podemos sentir,
durante un episodio de ansiedad, escalofríos el Sistema Respiratorio se
contraen los bronquios porque ya no es necesario tanto oxígeno y la respiración
se normaliza, si el episodio de ansiedad es muy largo podemos sentir ahogo en
el tracto urinario se relajan los esfínteres de la vejiga provocando en
ocasiones ganas inminentes de orinar o defecar.
En ocasiones
pueden aparecer las ganas durante el episodio de ansiedad puesto que el cuerpo
puede necesitar vaciarse antes de la lucha. (Airaksine, 2013)
Los síntomas
provocados por el simpático tienen cada uno de ellos una función específica,
preparando al organismo para la acción cuando se siente miedo. Estos signos no
son en absoluto peligrosos y son transitorios puesto que la adrenalina y la
noradrenalina son posteriormente destruidas por el organismo y además el
parasimpático se encarga de devolver a nuestro cuerpo a la normalidad sin dejar
secuelas. (Ciereg, 2012)
Los sentidos
perciben una amenaza, la información puede tomar dos vías diferentes en el
cerebro el camino corto cuando está asustando, el cerebro automáticamente pone
en marcha una línea directa con la amígdala una vez activada, está envía la
información por todos los medios alertando así a otras estructuras cerebrales
el resultado es la clásica respuesta al miedo que son manos sudorosas, aumento
del ritmo cardíaco, aumento de la presión sanguínea, estallido de los niveles
de adrenalina. (Ciereg, 2012)
La vía larga
solamente tras la activación de la respuesta inicial al miedo, la actividad
mental consciente se pone en marcha, parte de la información sensorial, antes
de viajar directamente a la amígdala, toma una ruta alternativa, deteniéndose
primero en el tálamo. Éste es el centro de entrada sensorial. Después viaja al
Córtex, la corteza cerebral o capa externa de las células cerebrales. El córtex
analiza los datos brutos procedentes de los sentidos y decide si requiere una
respuesta del miedo. Si es así, el córtex lo indica a la amígdala, y el cuerpo
inicia la alerta. (Ciereg, 2012)
El tálamo se
halla en el centro del cerebro, encima del hipotálamo y separado de éste por el
surco hipotalámico de Monroe. Los estímulos sensoriales que llegan al cerebro,
con excepción del olfato deberán pasar previamente por el tálamo. Se trata de
un derivado de unos 80 núcleos neuronales agrupados en territorios ,los
estímulos dirigidos a la corteza cerebral son filtrados en el tálamo, quien
decide si siguen o terminan su camino, calificándolos de triviales. Pero no
únicamente hace esta función, sino que también, al estar conectado a la corteza
cerebral, por la vía córtico-talámica son interconectores. Si hay una
disfunción en el tálamo afecta a la corteza. (Ciereg, 2012) Entonces, cuando el
cerebro está en situación en alerta, la amígdala induce una serie de cambios
hormonales y químicos en el cerebro que colocan al cuerpo en estado de
ansiedad. (Ciereg, 2012)
Las regiones
cerebrales también tienen relación con la ansiedad como son los estímulos
visuales y auditivos las imágenes y los sonidos son procesados en primer lugar
por el tálamo quien filtra o redirige hacia la amígdala o la región adecuada
del córtex, estímulos olfativos y el tacto son los olores y las sensaciones
táctiles eluden por el tálamo, en general, y van directamente a la amígdala,
los olores evocan fuertemente la memoria o la sensibilidad que los sonidos o
las visiones es así como el tálamo es el centro de la visión y los sonidos, el
tálamo descompone las entradas visuales por tamaño, forma y color; y las
entradas por volumen y disonancia, remitiéndolas entonces a las regiones correspondientes
del córtex, el cual va a otorgar un significado a los sonidos e imágenes
brutas. Con ello, hace posible que el cerebro tome conciencia de las cosas que
ve o escucha.
El Hipocampo es
el centro de la memoria, almacén de la información bruta procedente de los
sentidos, que junto con el equipaje emocional, viajan por la amígdala. El
hipocampo es una parte del cerebro situado en el lóbulo temporal de los seres
humanos. (Ciereg, 2012)
La ansiedad
también influye en los neurotransmisores que son los siguientes la serotonina
que es uno de ellos que se encarga de disminuir el nivel de ansiedad, el cual
el médico incrementa la efectividad o cantidad de la serotonina otro de ellos
es la Norepinefrin también conocida como noradrenalina, el cual desempeña un
papel en los trastornos de ansiedad es un neurotransmisor excitatorio y también
es una hormona del estrés, esta ayuda a mantener alerta y a prepararnos para
las amenazas. (Ciereg, 2012)
Se concluye que
la ansiedad es una reacción normal del organismo ante situaciones claras de
peligro, se considera anormal cuando no hay señales claras de que exista una
amenaza, pero el cerebro interpreta algunas situaciones de riesgo activando
todo el sistema de defensa natural, cuando la situación es amenazante, esta información
es procesada en el cerebro donde se encuentra el Sistema Nervioso Central y la
envía al Sistema Nervioso Autónomo que hará su trabajo ante la situación. Los
síntomas que padecen estas personas pueden ser taquicardia, la piel fría, las
manos calientes, aceleración de la respiración, contracción de esfínteres,
episodio de ansiedad, escalofríos, sudoración no todos los individuos tienen
los mismos síntomas algunas pueden sentir unos síntomas más intensamente que
otro.
Las sustancias
que influyen son la adrenalina y la noradrenalina estas son las que dan energía
provocando los cambios en el cuerpo y posteriormente causara la sintomatología
en el individuo, los neurotransmisores como la serotonina se encarga de
disminuir el nivel de ansiedad y la noradrenalina ayuda a mantener alerta y a
prepararnos para las amenazas.
PSICOLOGÍA EVOLUTIVA II
INTRODUCCIÓN
El presente escrito se refiere al tema de la
ansiedad como factor psicológico que influye en el rendimiento deportivo del
futbolista, que se puede definir como un estado emocional que incluye
sensaciones de nerviosismo. O un miedo que construimos a partir de
condicionamientos que normalmente son inducidos socialmente. La característica
principal de la ansiedad en el ámbito del deporte es básicamente un estado
emocional negativo, y se puede dividir en ansiedad de estado precompetitivo y
ansiedad competitiva. Para analizar este estado emocional tan importante en el
rendimiento del futbolista, es necesario mencionar las definiciones y tipos de
ansiedad que encontramos en la literatura. También debemos entender las causas,
que principalmente son preocupación y miedo. El interés en este tema surgió por
la necesidad de trabajar el entrenamiento psicológico en el futbolista, como un
factor igual de importante al entrenamiento físico, técnico y táctico. Este
trabajo está planteado de tal manera que se hace una breve descripción de la
preparación psicológica en el futbol colombiano, algunos modelos de
entrenamiento, la definición y tipos de ansiedad que se manejan en el ámbito
del deporte y los diferentes aspectos de la preparación deportiva en el futbol
de rendimiento.
Ansiedad
Estado
emocional negativo que incluye sensaciones de nerviosismo, preocupación y
aprensión, relacionadas con la activación o el arousal del organismo (WEIMBERG,
Robert S. GOUD, Daniel. Fundamentos de la psicología y el deporte.). Existen
derivaciones de ansiedad, una de ellas es la ansiedad estado que tiene que ver
directamente con el estado de ánimo. No se siente la misma ansiedad al empezar
un partido que durante el mismo ni en los minutos finales; ni se siente lo
mismo jugando una final o un partido en el que no haya mucho en juego y más en
un deporte como el fútbol en el que la presión juega un papel preponderante
teniendo en cuenta los millones de aficionados, los medios de comunicación, el
dinero y la fama entre otros. Otra derivación de la ansiedad es la ansiedad
rasgo, que está ligada a la personalidad a diferencia de la ansiedad estado. La
ansiedad rasgo es un motivo o disposición conductual adquirida que predispone a
una persona a percibir una amplia gama de circunstancias objetivamente no
peligrosas (desde el punto de vista físico o psicológico) como amenazadoras, y
a responder a éstas con reacciones de ansiedad estado de intensidad y magnitud
desproporcionada con respecto al peligro objetivo (Spielberg, 1966, p. 17). En
el fútbol podemos ver que se enfrentan dos jugadores que tienen un grado de
experiencia alto, que están bajo el mismo nivel de presión y aun así sus
reacciones de ansiedad estado son diferentes debido a sus personalidades o su
rasgo general de ansiedad. Un ejemplo muy claro lo vemos con los jugadores que
son expulsados del campo de juego regularmente lo que demuestra que su ansiedad
rasgo es más alterada que la de un jugador al que rara vez le sacan tarjeta.
Todos los que han jugado fútbol, han experimentado circunstancias en las cuales
sus emociones elevan la ansiedad y el aurosal. Por ejemplo faltando pocos 5
minutos de un partido en el cual el marcador esta igualado o apretado, el
jugador experimenta sensaciones como el corazón mucho más acelerado de lo
normal o nervios en el estómago que no permiten mantener la concentración
necesaria para este tipo de situaciones. (CUBILLOS, 2014)
DEFINICIÓN Y TIPOS DE ANSIEDAD
En el ámbito del deporte pero también en lo
laboral, hay un tema que preocupa desde hace tiempo y de manera renovada: la
ansiedad. La ansiedad es básicamente un miedo condicionado que construimos en
nuestra existencia a partir de condicionamientos. Estos pueden ser personales,
pero normalmente son inducidos socialmente. La ansiedad y el miedo adquirido en
general son un gran tema psicosocial, ya que apunta al hecho de la motivación
negativa presente en nuestra sociedad; es decir, al hecho que las personas se
mueven, no por el deseo positivo de algo, si no por el miedo y el temor de lo
que a uno le puede suceder. (ROCA, 2015) La ansiedad por ganar no acostumbra a
ser, sin embargo, tan relevante como el miedo a perder. El miedo es una
reacción orgánica ante estímulos intensos o cambios bruscos, pero también una
reacción condicionada a perder lo que se tiene o se puede tener. El deportista
puede tener miedo a fallar, a perder o a defraudar. Ello lo provoca también la
ansiedad. En ese caso de ansiedad, de miedo, también el centra miento en la
acción es la primera medida a tomar. (ROCA, 2015) La ansiedad es un estado del
organismo caracterizado por la emisión de respuestas fisiológicas y motoras que
se corresponden con aquellas asociadas al “distress” y que van acompañadas de
la percepción cognitiva de este peculiar estado del organismo como negativo y
disfórico, atribuyéndose, en la mayoría de los casos, tal estado a la
existencia de un estímulo percibido como potencialmente nocivo (Bellack y
Hersen, 1977). Por lo tanto, la ansiedad es conceptualizada como un estado
afectivo negativo, producida por situaciones que son temidas por el individuo,
en la 6 mayoría de las cuales, el peligro puede ser potencialmente peligroso,
pero no atenta necesariamente contra la integridad del sujeto. Este estado
afectivo negativo es desencadenado por un esquema aprehensivo de ansiedad que
es activado por sentimientos imprescindibles e incontrolables de las
situaciones, es decir, existe una inhabilidad percibida para predecir control u
obtener resultados deseados en situaciones o eventos venideros. Además, se
presentan una serie de consecuencias que conllevan a un cambio en el foco de
atención desde un contenido externo a un contenido interno de auto
focalización. Un aumento posterior en los niveles de activación o arousal;
estrechamiento del campo de concentración de la atención; hipervigilancia de
las fuentes de aprehensión que pueden alterar la concentración y la ejecución.
Aunque no todos los participantes en el deporte sufren ansiedad, abundan las
evidencias de que la competición deportiva es capaz de producir altos niveles
de ansiedad en muchos de los deportistas élite, hasta el punto de afectar
gravemente la actuación. González (2000) plantea que “Cuando las personas
compiten se enfrentan a demandas situacionales que pertenecen a la valoración
de la ejecución, la adquisición de habilidades, su perfeccionamiento y la
interacción social a las que el individuo se ve obligado a responder. Frente a
estas demandas unos deportistas, aunque experimenten ansiedad mientras
compiten, perciben la competición como un reto o un desafió personal que merece
la pena. Otros, en cambio, se vuelven tensos y preocupados en el contexto de la
competición, en lugar de ver la tarea como un reto personal.” En suma, ciertos
individuos tienen una tendencia general a percibir la situación competitiva
como un reto personal y otros a percibirla como auto amenazante y ansiógena.
Además, este autor agrega que la ansiedad es una de las emociones más
importantes que puede influir negativamente en el rendimiento deportivo y
ocurre en el momento en que se percibe una discrepancia entre la dificultad de
la tarea y la capacidad para afrontarla. Por otro lado, La ansiedad se
manifiesta en tres direcciones, estas son: Respuestas conductuales (motoras):
los comportamientos más comunes asociados al estado de ansiedad, incluyen:
inquietud, insomnio, risa 7 nerviosa, pérdida de apetito y cambios de voz.
Respuestas fisiológicas (o emocionales): el incremento de la actividad del sistema
nervioso autónomo, el cual se manifiesta en el incremento de la sudoración,
tensión muscular, temperatura cutánea, tasa cardiaca, respiración entre otros.
Respuestas psicológicas (o cognitivas): tipo de pensamientos que desarrollamos
durante esos momentos, generalmente acerca de la propia capacidad para
enfrentar el evento. Basándonos en el modelo de Spielberger (1966) y Martnes
(1977), se pueden distinguir dos tipos de ansiedad, estos son: Ansiedad rasgo:
está conceptualizada como aquellas diferencias individuales estables en la
tendencia a interpretar como “peligrosas” un amplio espectro de situaciones y a
responder a ellas con elevaciones de la ansiedad-estado. “es una propensión
ansiosa relativamente estable y consistente en el tiempo, por la que difieren
los sujetos en su tendencia a percibir las situaciones como amenazadoras y a
elevar, consecuentemente, su ansiedad estado” (Ansorena Cao 1983). Es un motivo
o disposición conductual adquirida, que predispone a una persona a percibir una
amplia gama de circunstancias objetivamente no peligrosas como amenazadoras y
responder a estas reacciones de ansiedad, estado de intensidad y magnitud
desproporcionadas con respecto al peligro objetivo. Ansiedad estado: está
conceptualizada como un estado o condición emocional transitoria del organismo
humano, que se caracteriza por sentimientos subjetivos, conscientemente
percibidos, de tensión y de aprensión, así como una hiperactividad del sistema
nervioso autónomo, esta puede variar con el tiempo y fluctuar en intensidad. Y
según Ansorena Cao (1983) “La intensidad y duración de la ansiedad-estado son
función de tres elementos: percepción cognitiva de la amenaza, persistencia de
la estimulación y experiencia anterior en situaciones similares”. Además, la
incitación de un estado de ansiedad puede ser iniciado tanto por estímulos
internos o externos (Reheiser, 1991). Entonces, la ansiedad tipo estado es una
manifestación, en un determinado momento y con un grado de intensidad, de un
proceso o reacción empírica, mientras que la ansiedad tipo rasgo 8 indica
diferencias de fuerza en una disposición latente para manifestar un determinado
tipo de reacción. (BETANCUR, 2005)
Consecuencias físicas de la ansiedad
Cuando
el trastorno de ansiedad no se trata puede producir una serie de consecuencias
físicas que a largo plazo pueden poner en grave riesgo la salud. Esos efectos o
consecuencias de la ansiedad están muy relacionados con sus propios síntomas.
Cuando observamos síntomas como la taquicardia, los mareos o la dificultad para
respirar, pueden darnos una pista de hacia dónde se dirigen las consecuencias
de la ansiedad.
No
queremos ser alarmistas pero existe el riesgo a largo plazo de padecer
enfermedades cardiovasculares, neurológicas y pulmonares si el trastorno de
ansiedad no recibe el tratamiento adecuado. Por eso insistimos en no tomar la
ansiedad como algo inevitable, porque estamos poniendo en peligro nuestra
calidad de vida y nuestra salud.
A
corto plazo, los efectos de los trastornos de ansiedad pueden ser dolor de cabeza
recurrente, mareos y vértigos, problemas gastrointestinales, hipertensión,
insomnio, dolores musculares y fatiga crónica, entre otros. Y todas estas
consecuencias de la ansiedad podemos evitarlas si buscamos ayuda para tratar la
ansiedad.
Consecuencias psicológicas de la
ansiedad
Si
las consecuencias físicas de la ansiedad asustan, las psicológicas pueden
llegar a ser aún más graves. Síntomas como la inseguridad y el temor pueden
llevarnos a una situación de aislamiento social, a recluirnos en casa paralizadas
por el miedo. Aunque la principal consecuencia de un trastorno de ansiedad que
no se trata es la depresión.
La
ansiedad también puede llevarnos a padecer otros trastornos psicológicos, otros
tipos de trastornos de ansiedad, menos habituales que la ansiedad generalizada,
como el trastorno obsesivo compulsivo, el trastorno de pánico o las fobias.
Todo ello con grave riesgo de afectar a nuestra vida social, laboral y
familiar.
Esta
ruptura con la sociedad, con el entorno más cercano y con una misma nos lleva a
una de las consecuencias más frecuentes de los trastornos de ansiedad, que son
las adicciones. Drogas, alcohol o cualquier otro medio que nos permita
evadirnos por un segundo de la ansiedad pero que puede acabar destrozando
nuestra vida. (Laura V, 2017)
ORIENTACIONES PARA LA PLANIFICACIÓN DEL
ENTRENAMIENTO CON JOVENES
Actualmente
se presenta notable desacuerdo en relación con la planificación en
entrenamiento con jones. Posiciones diversas a favor o en contra son comunes y
desafortunadamente colocan al entrenador ante una situación muy comprometida.
Tales posiciones son discutidas en el presente artículo, a partir de lo cual se
propone una manera de abordar la planificación teniendo en cuenta la coherencia
necesaria con los fundamentos del entrenamiento en la infancia, con sus
objetivos y con la necesaria promoción del desarrollo integral a través de la
práctica deportiva. Se asume una nominación especial para la planificación
periódica y cíclica y, además, orientaciones para la estructuración del plan
anual. La intención de integralidad El entrenamiento con jovenes, considerado
como proceso preparatorio de condiciones objetivas de futuros desempeños, en
donde la formación multivariada, como las habilidades deportivas por preparar,
ocupan un papel muy importante (Hahn, 1988; Taborda, Murcia y Ángel, 1997,
1998; A. Batalla, 1995; J. López, 1995; P. Uribe, 1997), asume para la mayoría
de autores y especialistas, un compromiso insoslayable con el desarrollo
integral del infante y con el respeto de sus derechos fundamentales, aún si se
tiene en mente la promoción del niño al deporte llamado de “rendimiento”. López
Bedoya (en Blázquez, 2012) define el entrenamiento deportivo temprano como “el
proceso por el cual se desarrollan las capacidades motoras y destrezas
deportivas básicas en el joven, en correspondencia con su desarrollo
psico-biológico y las fases sensibles”. Propone a la vez como fases del proceso
de entrenamiento básico, una de formación motora general, otra de formación
deportiva de 29 base, dividida a la vez en fase de iniciación deportiva
específica y fase de seguimiento y perfeccionamiento deportivo. Taborda, Murcia
y Ángel (2014) desarrollaron en Colombia una propuesta para el entrenamiento
infantil cuya intención aparece en el mismo nombre del proyecto: “Escuelas de
Formación Deportiva con Enfoque Integral EFDEI”. Los objetivos generales del
entrenamiento en la infancia Promover el desarrollo integral del niño
deportista. Estimular la práctica de diversos deportes por parte del deportista.
Promover de manera gradual el acceso de los jovenes a desempeños cada vez más
exigentes, de acuerdo a su edad y evolución. Crear las bases universales
necesarias para futuros rendimientos deportivos. Propiciar la constitución de
ambientes adecuados para el desarrollo adecuado a nivel psicomotriz, socio afectivo,
cognoscitivo y físico. Constituir una comunidad deportiva con padres,
entrenadores, médico deportivo, psicólogo que apoye permanentemente el
desarrollo deportivo de los niños. (RAMOS B, 2012)
CRITERIOS PSICOLÓGICOS EN ESCUELAS
DEPORTIVAS
Las
escuelas deportivas pretenden fomentar la práctica del deporte en diferentes
edades y niveles, con el interés de estructurar objetivos individuales y
grupales. Los parámetros psicológicos esenciales para la estructura de una
escuela deportiva son (VIGOYA, 2010): 32 Promoción del placer, diversión,
autocompetencia (competencia consigo mismo) y autodeterminación (Toma
decisiones propias), factores internos que puedan hacer que cada deportista
permanezca a lo largo del tiempo y tenga la capacidad de enfrentar los cambios
y obstáculos que se presenten durante el proceso. Generación de procesos de
logro, esfuerzo, disciplina, estructura de planes según las edades y niveles,
persistencia en las prácticas y disfrute en las competencias. Trabajar factores
relacionados con el auto concepto, autoimagen, autoestima dentro los procesos
deportivos y en espacios externos. Énfasis en procesos cognitivos, pensamiento
concreto, analítico, racional, positivo, lógico y estratégico. Incentivar
hábitos deportivos y personales que contribuyan en la promoción del amor por el
deporte, la generación de destrezas, el desarrollo de habilidades personales,
la construcción de esquemas motivacionales y el interés por los valores
deportivos. Respeto por los intereses personales, evaluación objetivos de los
deportistas, respeto de los procesos evolutivos, y énfasis en el trabajo
interdisciplinario de los profesionales de ciencias aplicadas. El deportista
más allá de otro interés, los procesos personales por encima de los
deportistas, la generación de destrezas para afrontar situaciones de vida, la
motivación intrínseca por encima de las recompensas sociales, el amor por el
trabajo por encima de los resultados, la competencia como espacio para afrontar
situaciones, la proyección del deporte a futuro como estilo de vida saludable y
como espacio para adquirir recompensas deportivas, sociales y psicológicas. El
resultado como proceso, enseñanza de cómo llegar al resultado, revisión de los
procesos, estrategias para llegar, análisis de tiempos, persistencia,
disciplina, trabajo interdisciplinario, disfrute del proceso, énfasis en las
metas con prioridad en los valores y respeto por el otro. 33 Los criterios para
generar una adecuada preparación psicológica en las escuelas deportivas:
Trabajar factores psicológicos relacionados con la formación: a. procesos
psicológicos: atención, memoria, motivación, percepción, aprendizaje,
pensamiento, emoción; b. procesos psicosociales: socialización, cohesión,
trabajo en equipo, comunicación; c. Rutinas y hábitos: esquemas, planes,
análisis de situaciones (Dosil 2004, García 2004, Serrato 2005, Vigoya, 2006 y
2009). Promoción de salud y calidad de vida desde la práctica deportiva: a. la
práctica como salud, prevención de enfermedades; b. La práctica como desarrollo
de procesos atencionales, cognitivos, emocionales y perceptuales; c. La
práctica como mecanismo para generar habilidades sociales: socialización y
procesos de comunicación (Palenzuela, Calvo y Avero, 1998; Gonzalez, Núñez,
Salvador, 1997; Jiménez, Martínez y Sánchez, 2006 y 2007). Trabajo según otras
preparaciones: La preparación psicológica debe estar relacionada con los
procesos y planes de las escuelas deportivas, objetivos de entrenamiento y
competencia, planes de otros profesionales de ciencias aplicadas,
características del deporte y la institución. Preparación del Psicólogo del
Deporte: La formación del profesional debe estar enmarcada por aspectos
teóricos, prácticos, metodológicos, investigativos y epistemológicos. Formación
en aspectos relacionados con el deporte, la psicología, la psicología del
deporte, conocimiento de aspectos básicos de otras ciencias aplicadas, y
fundamental la formación ética y personal. (REINA V, 2010)
ENTRENAMIENTO EN EL MANTENIMIENTO DE LA
ATENCIÓN EN DEPORTISTAS Y SU EFECTIVIDAD EN EL RENDIMIENTO
Según
Abernethy (2012), atención es la toma de posesión por la mente, en forma clara
y vívida, de un estímulo fuera de los posibles objetos que pueden aparecer
simultáneamente como formas de pensamiento; la focalización y la concentración
son su esencia, implica el retiro de algunas cosas para tratar eficazmente con
otras. Por otro lado para la psicología en general, la atención es el
comportamiento voluntario e involuntario que adopta el individuo por el que
determinados contenidos constituyen el centro de su vida consciente. En la
atención cabe distinguir dos factores contrapuestos e inversamente
proporcionales: la concentración que es la intensidad o mantenimiento
prolongado de la energía psíquica con la que se atiende, y la distribución que
es la extensión del campo de atención; simultáneamente se pueden percibir pocos
contenidos, seis a lo más en circunstancias normales y siempre que sean de
diverso tipo, que no sean excluyentes entre sí, y que la percepción de alguno
de ellos no sea tan intensa que polarice la atención.
Siguiendo
con la distinción, la concentración es una de las categorías dentro del
complejo campo de los fenómenos atencionales. Más concretamente, en sentido
estricto, se trata de una forma de atención selectiva, mediante la cual se
determina la información que se quiere procesar cada vez. La atención es un
proceso necesario, ya que al cerebro llega más información de la que se puede
tener experiencia consciente en un momento da do; información que es llevada
por las vías de los receptores sensoriales haciendo que existan limitaciones en
el organismo respecto a la cantidad de información que puede ser consiente cada
vez. Dentro del ámbito deportivo existe evidencia de que no todas las personas
que se desenvuelven este medio entienden de la misma forma el término
concentración. Esto se ha comprobado investigando a deportistas y a
entrenadores. Se da por supuesto que todo el mundo mantiene un significado
idéntico, cuando en realidad no es así. Por ello, lo primero que se impone es
una descripción exacta de lo que es la concentración (Wood, 1949, citado en
González, 2013). Se puede definir la concentración como la localización de toda
la atención en los aspectos relevantes de una tarea, ignorando o eliminando
todo lo demás. Lo específico de la concentración es que se trata de dirigir la
totalidad de la atención, y no una parte de ella, a la actuación que se tiene
entre manos. La convicción de que la focalización de toda la atención en lo que
se hace, optimiza el rendimiento deportivo; reside en que pone en marcha sólo
los mecanismos psicofisiológicos pertinentes para la tarea. Sí existen
distracciones, aunque sean parciales, como el temor a no hacerlo bien,
entonces, a su vez, se ponen en marcha los correspondientes mecanismos que
conducen a los erro res. Por eso, este proceso para ser un instrumento de
rendimiento máximo, exige la localización de toda la atención y no sólo parte
de ella. Easterbrook (1959, citado por González, 2013) descubrió que existe una
relación evidente entre activación y grado de atención, pues a medida que el
centro de atención se incrementa hacia lo que sucede en el entorno, la atención
res pecto al sí mismo disminuye. Pero, si el centro de la atención se dirige
cada vez más hacia el sí mismo, entonces la atención por lo que ocurre en el
entorno disminuye e incluso llega a eliminarse. El aumento de la activación por
estrés, preocupación por los fallos cometidos o cansancio, hace que la atención
se desplace desde el juego hacia la persona, con una influencia nefasta en el
rendimiento deportivo (Schmid y Peper, 1993; Travlos y Marisi, 1995; citados
por González, 2013). Según García (2004) se pueden distinguir cuatro
características fundamentales dentro del proceso atencional en la actividad
deportiva y del ejercicio que son:
1.
Amplitud: cantidad de información que se puede atender al mismo tiempo y número
de tareas que se pueden realizar simultáneamente.
2.
Intensidad: es la cantidad de atención que el deportista presenta a un objeto o
a una tarea, y está directamente relacionada con el nivel de vigilia y alerta
de un individuo (Activación).
3.
Oscilamiento: la atención cambia continuamente ya sea porque se tiene que
procesar dos o más fuentes de información, o porque se tiene que llevar a cabo
dos tareas y se dirige alternamente de una a otra.
4.
Control: es cuando la atención se pone en marcha y despliega sus mecanismos de
funcionamiento de una manera eficiente en función de las demandas del ambiente,
también se puede llamar atención controlada. (Rodríguez Salazar Clara, 2006)
ASPECTOS DE LA PREPARACIÓN DEPORTIVA EN
EL FUTBOL DE RENDIMIENTO.
PREPARACIÓN PSICOLÓGICA
Si
nos detenemos a pensar, estaremos probablemente de acuerdo en que cuando
dejamos que las cosas ocurran, la vida puede ser bastante ingrata. Mucho de lo
que realizamos en nuestras vidas es estresante, desde las épocas en que
sentíamos verdadero pavor ante la posibilidad del que el profesor nos llamase a
la pizarra, hasta los años en que el trabajo, la familia o la salud se
convirtieron en las principales preocupaciones. Aunque estos tiempos son mucho
más seguros y cómodos que cualquier otro momento de la historia, los peligros e
incomodidades no están nunca demasiado lejos. Y cuando no estamos estresados o
ansiosos, rozamos el aburrimiento en una bochornosa clase, oficina o
apartamento. El deporte es un fruto de la civilización, desde el alba de los
tiempos, hombres y mujeres han aprendido a utilizar su cuerpo de manera que
proporcionase el máximo placer físico y disfrute mental, estas actuaciones y
pruebas atléticas han sido tan intensas que en algunas culturas llegaban a ser
las piezas centrales de las celebraciones religiosas. Desde los juegos
olímpicos en la antigua Grecia a los juegos de balón de los mayas, las
competiciones atléticas reglamentadas han servido de demostración concreta de
la superioridad del espíritu sobre la materia, de la esencia divina presente
potencialmente en el cuerpo físico.(JACKSON, 2012) La psicología del deporte es
todavía una disciplina joven en la mayoría de los países; surgió durante los
años 60 y fue básicamente, por la demanda de conocimientos psicológicos por
parte de los profesionales de la educación física y de las necesidades de los
deportistas de alta competición, ya que eran escasos los psicólogos que veían
el deporte como un campo interesante de investigación e intervención; de hecho
esta disciplina no obtuvo su reconocimiento internacional hasta el I Congreso
Mundial de psicología del deporte celebrado en Roma en 1965, a pesar de existir
trabajos destacados desde 1920. En el Congreso Europeo de psicología del
deporte realizado en 1972 la Fédération Européenne de la Psychologie du Sport
et des Activités Corporelles (FEPSAC) define la psicología deportiva como una
disciplina científica, cuya materia de investigación se basa en las
manifestaciones psíquicas de los deportistas que realizan ejercicios físicos de
forma sistemática; centrándose en el estudio de las características de
personalidad del deportista, los fundamentos psicológicos de las capacidades
motrices, la preparación general para el deporte de competición, la ayuda
psicológica, la distribución y elección de deportistas, la psicología de
grupos, la psicología del deportista, al igual que la psicología del
entrenamiento y la competición. Desde el inicio de la psicología deportiva, y
hasta ahora, las variables psicológicas más ampliamente estudiadas han sido, la
personalidad, motivación y ansiedad de los deportistas. (BETANCUR, 2015) El
valor de un equipo está determinado en gran parte por: Las cualidades técnicas
de los jugadores. El juego colectivo y la táctica de todo el equipo. La forma
física de cada jugador. Cuando se habla de forma física, se imagina
automáticamente un jugador rápido y potente, además de resistente. Esta imagen
perfecta se encuentra en escaso número de los jugadores de que se dispone y
todavía de una manera incompleta. Si se desea mejorar este nivel habrá que
empezar por ejercicios de un orden general que exijan esfuerzos superiores al
nivel actual. Si se prosigue ahora entrenando a un nivel un poco más elevado, y
preferentemente de una manera más adecuada, sistemática y progresiva, el nivel de
la forma física general mejora, lo mismo que en el funcionamiento del corazón y
los pulmones. Cada deporte presenta sus rasgos específicos y sus movimientos
repetidos. Todo deportista debería estar preparado en función del deporte que
practica. En el caso de un futbolista que se empeñara en ponerse en forma
nadando o rodando en bicicleta. Es indiscutible que, si se entrena y realiza
los esfuerzos necesarios cada día, a su condición física mejorara pero como
futbolista sacara muy escaso provecho de esta preparación. Es por este motivo
que un entrenamiento de una específica puesta en forma reviste tanta
importancia. Unos ejercicios bien elegidos, con una progresión adecuada, forman
la base de un buen programa de preparación física. Esto explica por qué, durante
el periodo de reanudación de los entrenamientos, se observa una subida tan
espectacular de la curva de la forma física, para registrar a continuación
incluso con más trabajo tan solo un pequeño aumento. En este aspecto, muchos
entrenadores cometen un error: obtener lo más rápidamente posible un nivel muy
elevado de forma física, y acaban persuadiéndose de haber conseguido la buena
forma, la óptima y se dedican a partir de ese momento a otras tareas. El
objetivo de mejorar la forma física mediante ejercicios progresivos: distancia,
carga de entrenamiento, intensidad, ritmo y cadencia con el fin de plantar la
mejor base de nuestro futbol de movimiento de los tiempos modernos. Es evidente
que el entrenamiento tiene por meta no solo alcanzar un nivel de preparación
física elevada, sino crear un mejor clima psicológico y mental. Además de la
adaptación cardiaca y pulmonar, el aumento de los glóbulos rojos desarrollara
el sistema nervioso. Si se logra afinar estos cambios positivos al mismo tiempo
que las cualidades técnicas, instaurando una mejor actitud mental, se habrá
dado un paso importante hacia el objetivo final. Lo más importante es que
tendrá que adaptarse desde la preparación específica de los entrenamientos a la
naturaleza del juego de futbol. La preparación general de principios de
temporada es muy importante, dado que este apartado representa realmente la
base sobre la que se levantan todos los periodos siguientes. Los teóricos del
entrenamiento actual aseguran que la fuerza es la capacidad física más
importante debido a que influye en las otras capacidades y define el
rendimiento en el deporte moderno enmarcado en el concepto de potencia
muscular. En términos generales la fuerza muscular se define como una
contracción que vence una resistencia; la fuerza y la velocidad son los
factores determinantes de la potencia. En el futbol moderno la potencia, es
decir, la realización de acciones a la máxima velocidad y con el máximo posible
de fuerza es lo que determina y garantiza los resultados (golpear el balón,
carreras de 10 a 20 metros a la máxima intensidad de velocidad, saltos, etc.).
Esto
ha hecho que el entrenamiento en el fútbol se haya orientado desde el punto de
vista a mejorar la potencia muscular de los jugadores. (Sneyers, 2012) La
preparación general de principios de temporada es muy importante, dado que este
apartado representa realmente la base sobre la que se levantan todos los
periodos siguientes. Una mala preparación general conducirá verosilmente a una
plenitud de forma muy rápida que, con toda seguridad, declinara hacia el mes de
diciembre. El estilo de juego moderno está basado en el desplazamiento
continúo. Los atacantes inferiores en número, pero bien apoyados por la segunda
línea (los centrocampistas), no solo deben cubrir todo el ancho del terreno,
sino que tienen además la misión de actuar como primeros defensores en caso de
pérdida del balón. El centro del campo, que construye los ataques de forma
incesantemente distinta, debe involucrarse en las filas del ataque y desempeñar
la misión de para choches ante su propia defensa, con el fin de contener al
adversario. Esto es ideal y plantea no pocas dificultades al adversario, pero
exige, en contrapartida, una excelente forma física. Esta debe ir edificándose
progresivamente. Pero globalmente, cabe poner de relieve tres factores. Físico,
psíquico y externo. El factor físico hace su aparición en cada ejercicio:
tenacidad, resistencia, fuerza, velocidad, agilidad y flexibilidad, rapidez de
reflejos, capacidad de coordinación sobre todo técnicamente. (Sneyers, 1996) El
entrenamiento tiene que cubrir los distintos aspectos del rendimiento durante
un partido. El entrenamiento puede dividirse en 4 principales áreas: técnica,
táctica, psicológica/social y entrenamiento de la capacidad o condición física.
Los diversos componentes del entrenamiento se podrían combinar de una manera
que se adaptara a las necesidades de cada grupo de jugadores. El objetivo del
entrenamiento de la condición física en el futbol es capacitar a un jugador
para que se enfrente a las demandas del futbol y este seguro de que puede usar
ciertas capacidades técnicas en un partido.
TEORIA GENERAL DE LOS
SISTEMAS
ANALIZAR EL
DESEMPEÑO DEL ENTRENADOR Y SU INFLUENCIA EN EL RENDIMIENTO DEPORTIVO EN LOS
JÓVENES
La carrera de un deportista
profesional, o semi profesional, suele presentar una duración de entre diez y
veinte años en la mayoría de los casos, teniendo en cuenta en dicho cómputo el
período transitorio de formación, en el que la niñez va dando paso a la madurez
y la práctica competitiva del deporte.
En este amplio período
temporal, casi un cuarto de la vida de una persona, una figura fundamental se
mantiene presente en todas las etapas evolutivas del deportista: su entrenador,
o mejor dicho sus entrenadores.
En el presente artículo,
analizamos algunas de las características que deben reunir los técnicos
deportivos, nos detenemos a valorar cuales son las funciones más relevantes que
deben dominar para lograr optimizar el rendimiento y el aprendizaje de sus
pupilos, y detallamos uno de los aspectos más relevantes que deben tener en
cuenta: el impacto que sus acciones y enseñanzas tienen en las vidas de los
deportistas, a los que entrenan y dirigen.
CARACTERÍSTICAS DEL ENTRENADOR DEPORTIVO.
Un buen preparador de
deportistas debe reunir una amplia gama de cualidades. Es muy difícil acotarlas
todas o pretender determinar en qué grado deben conjuntarse cada una de ellas,
ya que cada deportista a entrenar es un caso singular y diferente al resto. Sin
embargo, sí que es posible identificar ciertas habilidades que marcan la
diferencia en favor de los buenos técnicos. Estas son algunas de ellas:
Capacidad para motivar El
deporte es un estado de ánimo continuo. Los deportistas pueden entrenar y
entrenar durante horas, repasar vídeos y alimentarse de maravilla… pero si su
estado anímico es deficiente, su rendimiento permanecerá por debajo de sus
posibilidades óptimas de manera evidente.
Es por ello que el
entrenador debe ser un gran psicólogo que conozca hasta el último rincón
emocional de sus deportistas. Este dominio de la personalidad de sus pupilos,
debe complementarse con una amplia formación en técnicas de motivación y
reactivación del espíritu competitivo y de aprendizaje.
Cada situación y cada
deportista, como mencionamos anteriormente, son únicos e irrepetibles, y el
entrenador debe saber aplicar la receta perfecta para que los resultados sean
los planificados.
Si aspiramos a ser unos
entrenadores de éxito, debemos tener bien presente que nuestro acierto a la
hora de motivar, será la piedra angular sobre la que giren todas las demás
decisiones vinculadas a esta profesión.
Disciplina Es una faceta
complicada de controlar, pues es muy fácil confundirla con el autoritarismo. El
buen entrenador debe lograr el acatamiento de unas normas de conducta y
entrenamiento, a partir de la comprensión lógica de su utilidad por parte de
los deportistas.
Imponer reglas porque si,
sin pararse a argumentar su significado y relevancia en la obtención de los
éxitos futuros, se terminaría revelando como uno intento baldío de poner vallas
al campo. No se puede controlar a las personas que entrenamos a partir de
imposiciones, es mucho más sencillo lograr su lealtad y confianza partiendo del
establecimiento de códigos de comportamiento bien explicados y de los que se
deriven unas consecuencias positivas fácilmente observables por nuestros
deportistas.
Dominar la estrategia Sin
duda alguna, ésta es la habilidad que marca la diferencia en el mundo del
deporte profesional. La motivación y la disciplina, en estos niveles, son áreas
muy controladas por los referentes del entrenamiento deportivo. Sin embargo,
cuando llega el momento de enfrentar a nuestro equipo, o nuestro deportista
individual, con el de un míster rival, la habilidad para anticipar los movimientos
del oponente y desequilibrar el combate a nuestro favor, es un don que reporta
enormes dosis de categoría y reconocimiento a quien lo posee. Ser un buen
estratega no consiste solamente en conocerse la teoría competitiva de memoria.
Es algo que va mucho más allá, y que se traduce en pequeños detalles como ser
capaz de detectar los temores del adversario y hacérselos revivir en el momento
oportuno, o en saber equilibrar adecuadamente las pautas de ataque y defensa
que deben aplicarse en cada disputa competitiva.
Controlar, evaluar y mejorar
continuamente Es una máxima empresarial que debemos acatar si queremos evitar
el estancamiento de nuestros métodos y deportistas. Una vez realizada la
planificación de la temporada, al igual que se realiza el presupuesto de una
compañía, hemos de tener claro que dichos planes siempre, siempre, siempre
sufrirán desviaciones en la aplicación práctica.
Es aquí donde entra en
juego, de manera diferenciadora, la capacidad del entrenador para establecer
sistemas eficientes de control del rendimiento.
Si podemos medir, objetiva y
cuantitativamente, los resultados que vayamos obteniendo, y además estamos
preparados para evaluar e interpretar adecuadamente el significado de esos
datos, estaremos preparados para adoptar las medidas correctoras oportunas que
nos permitan evolucionar nuestro método de entrenamiento, adaptándolo a las
nuevas exigencias que nos imponga cada tipo de competición, rival a batir o
deporte en el que nos involucremos como técnicos.
FUNCIONES PRINCIPALES DEL ENTRENADOR
Aunque la tarea más evidente
que debe desempeñar el técnico deportivo es la preparación físico - táctica de
sus deportistas, la deriva del deporte actual hace imprescindible que estas se
complementen con una adecuada preparación psicológica, para enfrentar los
momentos de desgaste anímico y emocional, con garantías de éxito, y también con
la transmisión eficaz de unos buenos conocimientos sobre estrategia de
competición.
Si tenemos éxito en la
enseñanza conjunta y equilibrada de estas áreas a nuestros deportistas,
estaremos en la senda correcta que nos permitirá maximizar el rendimiento y las
virtudes del equipo o del competidor individual, paliar la influencia de sus
debilidades y carencias en el resultado final, y ayudar a contrarrestar de modo
eficaz las acciones de los oponentes.
Hoy en día, debido a la
complejidad que supone dominar todos estos conceptos, los entrenadores se han
transformado en cuerpos técnicos en los que varios miembros se reparten estas
actividades. Si la sintonía entre ellos es buena, se conseguirá implementar la
eficiencia de los métodos de entrenamiento. Pero si esto no sucede, siempre
resulta recomendable que el entrenador a cargo del equipo técnico, tenga un
amplio abanico de conocimientos en relación a los diferentes campos
mencionados.
Si dominamos todo lo
anterior, no sólo podremos manejar con corrección las situaciones de
incompatibilidad con nuestros colaboradores, también seremos capaces de
preparar de manera óptima a nuestros equipos cuando los medios y las circunstancias
laborales estén marcados por la precariedad de recursos disponibles, y nos
revelaremos como ayudantes imprescindibles en el caso de ser nosotros quienes
estemos bajo las órdenes de otro técnico deportivo.
IMPACTO
DEL ENTRENADOR EN LA VIDA DEL DEPORTISTA
Hay un aspecto sobre el cual
un técnico deportivo jamás debe perder la perspectiva: la influencia que sus
acciones y enseñanzas pueden llegar a tener en el desarrollo personal y
profesional de los deportistas a su cargo.
Desde este punto de vista,
es importante que hagamos una clara diferenciación entre el entrenador de base,
aquel que ayuda, a través del deporte, a formar la personalidad de los niños y
adolescentes, y el entrenador de adultos, más centrado en la consecución de
resultados a nivel competitivo o personal.
A lo largo de su vida,
suelen ser múltiples y muy diferentes los entrenadores de base que interactúan
en el aprendizaje de los niños y adolescentes. Aunque es imposible que todos
ellos se pongan de acuerdo en los métodos y objetivos específicos a conseguir
en este período fundamental de la educación personal, sí que todos ellos
deberían tener siempre presente en su cabeza la siguiente máxima: “nunca
realizar un comentario o actuación de carácter formativo sin antes haberla
analizado y sopesado adecuadamente”.
Cuando un entrenador castiga
o reprende a un adulto, o le transmite comentarios de carácter controvertido,
el receptor de dichos mensajes es un individuo con una personalidad ya
desarrollada y con la capacidad suficiente como para evaluar y filtrar lo que
recibe de sus superiores en términos de aprobación y rechazo. Sin embargo, los
menores carecen en su mayoría de esos filtros cognitivos, ellos son esponjas
que acatan e interiorizan las enseñanzas de sus entrenadores, por el simple
hecho de que ven en ellos el escudo protector que les resguarda en ese ámbito
social específico que es el campo de entrenamiento y de competición.
Todos hemos sido niños y, si
pensamos en algunos de los entrenadores que hemos tenido, nos daremos cuenta la
facilidad con la que asociamos determinadas acciones y frases puntuales con su
persona. Ese es el rastro educativo que han dejado en nosotros, quienes ahora
deseamos ejercer como entrenadores, si no es que ya lo hacemos.
Conscientes de este impacto
que podemos tener en la futura percepción de la vida por parte de nuestros
pupilos, seguramente a partir de ahora trataremos de que estos nos identifiquen
el día de mañana con momentos puntuales en los que estén, presentes y nítidos,
valores tales como el respeto, el juego limpio, el éxito a través del esfuerzo
y el afán de superación. Si logramos que esto sea así, es más que probable que
sea una consecuencia directa de que reunimos las habilidades y características
que se suponen identificativas de los grandes preparadores deportivos.
PRUEBAS
OBJETIVAS
TEST DE
HAMILTON
La HARS es una escala de
estado cuyo objetivo es valorar la intensidad de la ansiedad.
El test de ansiedad de
Hamilton es utilizado para evaluar a los pacientes de 13 años de edad en
adelante que se cree
pueden estar sufriendo un trastorno de ansiedad o depresión. De acuerdo a los
resultados arrojados por el mismo se diagnosticará el grado de gravedad del
trastorno padecido.
Se trata de una escala
heteroaplicada de 14 ítems, 13 referentes a signos y síntomas ansiosos y el
último que valora el comportamiento del paciente durante la entrevista. Debe
cumplimentarse por el terapeuta tras una entrevista, que no debe durar más allá
de 30 minutos.
Los ítems son
manifestaciones inespecíficas de ansiedad, sin haber demostrado su utilidad
para la evaluación de un trastorno de ansiedad en concreto.
El marco de
referencia temporal son los últimos días (al menos los 3 últimos) en todos los
ítems, excepto el último, en el que se valora la conducta del sujeto durante la
entrevista.
El entrevistador puntúa de 0
a 4 puntos cada ítem, valorando tanto la intensidad como la frecuencia del
mismo. La puntuación total es la suma de las de cada uno de los ítems. El rango
va de 0 a 56 puntos. Se pueden obtener, además, dos puntuaciones que
corresponden a ansiedad psíquica (ítems 1, 2, 3, 4, 5, 6 y 14) y a ansiedad somática (ítems 7, 8, 9, 10, 11, 12
y 13)
CORRECCIÓN
E INTERPRETACIÓN
Proporciona una medida global de ansiedad, que
se obtiene sumando la puntuación obtenida en cada uno de los ítems.
Los puntos de corte recomendados son:
•
0-5:
no ansiedad.
•
6-14:
ansiedad leve.
•
15:
ansiedad moderada/grave.
Fiabilidad
Muestra una buena consistencia interna (Alfa de Cronbach de 0,79 a 0,86).
Con un adecuado enfrentamiento en su utilización de concordancia entre
distintos evaluadores es adecuada (r = 0,74 – 0,96).Posee excelentes valores
test-retest tras un día tras una semana (r = 0,96) y aceptable estabilidad
después de un año (r = 0,64).
Validez
La puntuación total presenta una elevada validez concurrente con otras
escalas que valoran ansiedad. Como THE GLOBAL RATING OF ANXIETY BY COVI (r =
0,63 – 0,75) y con el inventario de ansiedad de Beck (r = 0.56).
Distingue adecuadamente entre pacientes con ansiedad y controles sanos
(puntuaciones medias respectivas de 18,9 y 2,4). Posee un alto grado de
correlación con la escala de depresión de Hamilton (r = 0,62 – 0,73).
Es sensible al cambio tras el tratamiento.
ANEXOS DEL PRODUCTO:










0 comentarios:
Publicar un comentario